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La carrera para liderar la oposición a Bolsonaro

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Aún no se cumplió el año de gobierno de Jair Bolsonaro pero las fuerzas políticas ya piensan en la construcción de una oposición capaz de derrotar al oficialismo en las elecciones municipales del año que viene. Cabe destacar que el  2016 se caracterizó por el voto castigo a la política en general y al Partido de los Trabajadores en particular, quien unos meses antes había sufrido la destitución de la presidente Dilma Rousseff.

Uno de los perdedores de esos comicios fue Fernando Haddad, en ese entonces alcalde de San Pablo, que fue vencido por un desconocido Joao Doria. Otras de las novedades de esas elecciones fue Marcelo Crivella, pastor evangelista y sobrino del fundador de la Iglesia Universal del Reino de Dios, Edir Macedo, que obtuvo un sorpresivo triunfo que le permitió llegar a la intendencia de Río de Janeiro.

En ese momento, el desafío de la oposición petista era aprovechar la debacle del partido de Lula para ganar terreno y perfilar liderazgos para las elecciones de 2018. Luego, en la presidencial, ganó Bolsonaro pero el PT quedó mucho mejor parado de lo que muchos imaginaron tan solo dos años antes, dada la enorme campaña de desprestigio, las causas de corrupción, los errores propios y las condiciones de desigualdad marcadas por la detención de su principal candidato.

El dilema hoy es: ¿quién es la principal oposición a Jair Bolsonaro?

Acto de campaña del progresista Fernando Haddad

Fernando Haddad, ex candidato presidente del Partido de los Trabajadores.

El debate permanente de la izquierda

El Partido de los Trabajadores afrontó el proceso electoral del año pasado con su principal candidato detenido, inhabilitado y sin la posibilidad de dar declaraciones públicas, con acusaciones de corrupción y una cancha inclinada a la que se le sumó una campaña de noticias falsas por WhatsApp. Sin embargo, Fernando Haddad obtuvo 44,8 por ciento de los votos (más de 47 millones de votos), se mantuvo una base sólida en el nordeste y un grupo de diputados propios mayoritario en un Parlamento fragmentado.

Las elecciones municipales cumplen el doble rol de ser el primer test del oficialismo para medir niveles de apoyo y, al mismo tiempo, suponen un desafío para la oposición a la hora de diseñar los armados políticos que permitan recuperar territorios perdidos y llegar competitivos de cara a las presidenciales de 2022. En este marco, el debate se vuelve a posar sobre si el liderazgo debe estar en manos del PT o, como propone Ciro Gomes, se requiere de una propuesta moderada capaz de traccionar el voto del centro.

Parece difícil que el PT resigne la centralidad luego de cómo quedó configurado el tablero político luego de los comicios del año pasado y, mucho menos esta, es solo para cumplir con las pretensiones de Ciro. La reciente entrevista que Fernando Haddad le realizó al gobernador de Marañao, Flavio Dino (PCdoB), demuestra que los actores que quieren jugar un rol clave en el armado que se viene incluye a los gobernadores de los Estados controlados por la izquierda. Según publicó el sitio Brasil 247, para Dino, el carácter plebiscitario de las elecciones comunales del año entrante exige una amplia unidad entre PDT, PSB, PCdoB, PSOL e PT.

Con la crisis en el Amazonas y los dichos discriminatorios a los nordestinos, Bolsonaro le asignó una centralidad importante a los gobernadores opositores. Flavio Dino y el gobernador petista del Estado de Bahía, Rui Costa dos Santos Mororo, crecieron gracias al hostilidad presidencial. ¿Será el tiempo de los gobernadores? Por su puesto, no debe descartarse a Fernando Haddad en el armado paulista ni a Jaques Wagner en el armado del nordeste. Reeditar la alianza electoral del 2018 con mas protagonismo de los caciques territoriales parece ser de las primeras señales del largo camino al 2022. Pero, como sabemos, la decisión final la sigue teniendo Lula.

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Joao Doria, Gobernador de Sao Paulo.

División tucana

El Partido Socialdemócrata de Brasil viene de una debacle electoral de la mano de Geraldo Alckmin y un paupérrimo 4,7 por ciento que rompió la tradición de polarización electoral entre petistas y tucanos. Esta situación abrió el debate sobre el rol que debe asumir el partido fundado por Fernando Henrique Cardoso, que aún cuenta con una importante cantidad de legisladores y un poder territorial relativo.

De esta forma, hace alguna semanas se realizó una cumbre en la que se decidió mantener al senador Aecio Neves en las filas del partido y abrió la grieta entre tradicionales y outsiders. Los primeros buscan reconstruir una derecha democrática que se enfrente a Bolsonaro y vuelva a poner en valor a la política con aliados como el presidente de la Cámara de Diputados, Rodrigo Maia, mientras que los otros, liderados por el gobernador de San Pablo, Joao Doria, juegan al desgaste del bolsonarismo para heredar buena parte de su electorado, ya que, el mismo Doria se ha manifestado a favor de la política de seguridad del gobierno federal y de las privatizacions que pretende llevar a cabo Paulo Guedes.

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Rodrigo Maia, presidente de la Cámara de Diputados.

En este grupo también podrían incorporarse el conductor televisivo de la Red O Globo, Luciano Huck y Sergio Moro, a quien Doria le ofreció ser parte del gobierno paulista si la relación con Bolsonaro se deteriora. El exjuez que condenó a Lula tiene un 50 por ciento de aprobación y es un nombre que podría anotarse para el 2022 siempre y cuando el Lava Jato no se derrumbe.

Oposición interna

El gobierno de Jair Bolsonaro está en una fuerte disputa interna. Militares, evangelistas, liberales y antiglobalistas no caminan en una misma dirección. El presidente Bolsonaro está aferrado al plan económico del ala liberal conducida por Paulo Guedes basado en privatizaciones, desregulación y apertura indiscriminada de la economía y apoyado por el gobierno de Estados Unidos.

A su vez, en términos sociales, educativos y comunicacionales, el poder quedó en manos de los evangelistas, que son la guardia pretoriana del gobierno a través de medios de comunicación como Record de la Iglesia Universal.

El sector militar es el dique de contención del fundamentalismo económico y el dogmatismo geopolítico, por sobre todas las cosas, en la preservación de la relación con uno de los socios estratégicos de Brasil como es China.

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Vicepresidente, Hamilton Mourao.

El vicepresidente Hamilton Mourau interviene a diario en la agenda pública para desautorizar cada una de las bravuconeas que salen de la boca de Bolsonaro y sus hijos, que a medida que pasa el tiempo demuestran su poco apego a los valores democráticos.

No es posible pronosticar qué sucederá con la alianza de gobierno pero sí estamos en condiciones de plantear que estamos frente a un gobierno en disputa cuyos integrantes harán todo lo que tengan a mano para anular las prioridades del otro, especialmente, si Bolsonaro comienza a entorpecer aquello que el sistema decide preservar.

Cuenta regresiva

De izquierda a derecha, las fuerzas políticas se organizan para construir una alternativa. Las elecciones en Argentina pueden generar un cimbronazo, ya que, Brasil podría quedar demasiado pegado a un proyecto que a muchos les resulta ajeno.

Como sea, fronteras adentro el panorama tampoco es alentador, tanto en materia económica como en aspectos vinculados con la seguridad o la pobreza.

2020 será el primer paso para pensar un 2022 que aún parece lejano pero del que nadie quiere quedar rezagado.

11 septiembre, 2019

Sobre el Autor

Augusto Taglioni

Director de Resumen del Sur, periodista. Mar del Plata