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¿Qué pasa en Kirguistán?

   atambaiev

El pasado jueves 8 de agosto, el ex presidente kirguís Almazber Atambáiev, fue detenido tras dos días de crudos enfrentamientos entre policías y civiles que dejaron un saldo de un muerto y más de 90 heridos. El ex-presidente es acusado de diversos cargos de corrupción que incluyen enriquecimiento ilícito, incautación ilegal de inmuebles, participación ilegal en el suministro de carbón y la modernización de la central termoeléctrica de Bishkek y la liberación de Aziz Batukaev, el líder de la mafia más importante de Kirguistán.

Los hechos

 En 2017, el por entonces presidente Almazber Atambáiev (62) finalizó su mandato. Ante la imposibilidad de presentarse a una reelección, propuso como candidato a su colega, Sooronbay Jeenbekov (60). Las discrepancias entre ambos políticos se hicieron cada vez mayores y no tardaron en convertirse en problemas legales.

En junio de este año, Atambáiev perdió la inmunidad que le otorgaba el título de ex-presidente y fue convocado a testificar por su participación en una serie de cargos de corrupción que incluyen enriquecimiento ilícito, incautación ilegal de inmuebles, participación ilegal en el suministro de carbón y la modernización de la central termoeléctrica de Bishkek y la liberación de Aziz Batukaev, el líder de la mafia más importante de Kirguistán.

El ex-presidente no se presentó a ninguna de los 3 interrogatorios a los cuales fue convocado, alegando que las sospechas son infundadas y motivadas por resentimiento político. A fin de conseguir protección internacional, Atambáiev se reunió con Putin pero el mandatario ruso expresó su apoyo al actual presidente.

Los enfrentamientos

El miércoles 7 de agosto, las fuerzas de seguridad se apersonaron en la residencia de Atambáiev para llevarlo al interrogatorio. La casa del ex-presidente se encuentra en Koy-Tash, un pueblo que se encuentra media hora de la capital y cuenta con menos de 3 mil personas. Este es uno de los territorios que se presume que fueron apropiados ilegalmente.

Ante la negativa de Atambáiev, la policía entró a la fuerza y se desató una lucha con los supuestos defensores del ex-presidente. Los incidentes duraron dos días, hubo incendios y el gobierno bloqueó el acceso a internet. Como consecuencia de los enfrentamientos, murió un policía de 22 años y alrededor de 100 personas fueron hospitalizadas.

 Finalmente, el jueves 8 de agosto, Atambáiev se entregó. Previamente declaró que la policía abrió fuego sobre la población civil desarmada y que de su “bando”, él fue el único en disparar y sólo lo hizo cuando entraron ilegalmente a su casa. El ex-presidente se encuentra bajo custodia y le esperan varios días de interrogatorios por las causas de corrupción y, ahora, por homicidio. De ser declarado culpable, podría pasar el resto de su vida entre rejas.

Los vaivenes políticos

 Almazber Atambáiev (62) gobernó Kirguistán entre 2011 y 2017, luego de la llamada Revolución Kirguisa de 2010. Esta revolución, encabezada por la filósofa y política Rosa Otunbáeva, se levantó en contra la corrupción del gobierno Kurmanbek Bakíev (2005-2009). Éste, a su vez, llegó al poder como consecuencia de la Revolución de los Tulipanes que derrocó al primer presidente post-soviético, Askar Akáiev (1991-2005).

Como se ve, Kirguistán no posee la persistencia política típica de los países de Asia Central. Tomemos por ejemplo a sus vecinos centro-asiáticos Kazajistán, Uzbekistán y Tayikistán. En Uzbekistán, Islom Karimov gobernó desde la caída de la Unión Soviética hasta su muerte en 2016, en Kazajiistán lo hizo Nursultán Nazarbáyev hasta su retiro en marzo de 2019 y en Tayikistán sigue estando Emomali Rahmon desde 1994.

Sin embargo, este recambio de presidentes lejos está de significar una victoria de la democracia o una garantía de estabilidad política. Por el contrario, Rusia, China y Kazajistán, los principales aliados económicos del país, están descontentos y muy  atentos a lo que ocurre.

Las repercusiones

El primer ministro ruso Dmitri Medvedev expresó que el arresto del ex-presidente es, por supuesto, un asunto interno del país pero que Rusia no se quedará de brazos cruzados si su “socio” corre peligro.

Por su parte, el gobierno chino declaró un estado de alerta en la frontera con Kirguistán. Asimismo, la cancillería china manifestó que “el pueblo kirguís es bastante sabio para construir su propio Estado”. Esta confianza, si tal existe, no es un dato menor ya que China es el principal proveedor de energía del país centro-asiático.

Kazajistán no se ha proclamado al respecto pero los reiterados insultos por parte de Atambáiev hacia el ex-presidente y héroe de la patria kazaja Nursultán Nazarbáiev evidencian para qué lado se inclina la balanza.

El balance

Kirguistán es un país de escasa relevancia internacional. Posee poca extensión territorial, muchas montañas y poca agua, una producción agrícola y ganadera suficiente y una industria metalúrgica pobre. Posee interesantes reservas de oro, carbón y uranio pero el petróleo y el gas es de baja calidad e incomparable con el de su vecina kazaja.

Sin embargo, es un objetivo ganado y que ha mantenido una década de relativa paz. El revuelo social que implicó la detención de Atambáiev preocupa a las potencias de la zona. Y éstas, sin duda, estarán dispuestas a poner los pies en el barro antes de tener problemas en (lo que ellas consideran) su patio trasero.

10 agosto, 2019

Sobre el Autor

Noelia Pérez Rivaben