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Julio Peñaloza: “No hay un líder alternativo a Evo Morales”

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El 20 de octubre los bolivianos acudirán a las urnas para elegir presidente, vice y representantes parlamentarios. Evo Morales, en el poder desde 2006, buscará un cuarto mandato, pero deberá enfrentar una elección reñida (quizás la más reñida) que podría definirse en segunda vuelta.

Resumen del Sur dialogó con el periodista Julio Peñaloza quien destacó los logros económicos de la gestión oficial, pero reconoció que hubo una pérdida de caudal electoral luego del referéndum de 2016. De todas formas, Morales encabeza las encuestas y apuesta a ganar en primera vuelta.

 

¿Cuáles son los puntos más importantes para destacar del próximo proceso electoral en Bolivia?

Hay una última encuesta producida por el diario de Santa Cruz, El Deber, que ha tenido bastante repercusión. Allí, Evo Morales aparece con una preferencia electoral del 37 %, le sigue el candidato de la oposición de la derecha Carlos Mesa (que fue vicepresidente de Gonzalo Sánchez de Lozada y luego presidente entre 2003 y 2005) con un 26%, y hay un candidato más que pertenece a los sectores dominantes oligárquicos de Santa Cruz que se llama Óscar Ortiz, que encabeza una candidatura que se autodenomina Bolivia Dice No y tiene un 9 %.

En Santa Cruz, que es el departamento más grande del país y el departamento económicamente más potente de Bolivia, él está puntero primero con el 27 por ciento. En el resto del país no tiene mucha gravitación, pero está claro que la incidencia regional de su propio departamento es muy grande. Evo va por un cuarto mandato y perdió un referéndum el 21 de febrero de 2016 en el que se le preguntó a la gente si estaba de acuerdo con una repostulación y, por lo tanto, con el cambio de un artículo de la Constitución.

´#Evo llegaría a 19 años a gobernar a Bolivia si es que llega a ganar´ Click To Tweet

 

Evo perdió ese referéndum, pero un año y medio después se optó por una salida constitucional utilizando como base jurídica el pacto de San José para determinar que ser candidato a cualquier plaza pública, a cualquier cargo público importante por elección es un Derecho Humano y de esta manera el Tribunal Constitucional terminó habilitando a Evo Morales y Álvaro García Linera a las candidaturas por el Movimiento al Socialismo (MAS) por la presidencia y vicepresidencia. Eso ha desatado una ola de críticas de quienes se sienten ganadores de ese referéndum –en la relación fue 51 por el No contra el 48 por el Sí- y se han venido llevando adelante una serie de acciones en estos últimos dos años para impugnar la legitimidad de la candidatura. De todas maneras, el país ha seguido avanzando. Finalmente Carlos Mesa, que fue vocero para la causa marítima boliviana ante la Corte Internacional de La Haya que se perdió, ha decidido habilitarse como candidato. Se ha prestado a una sigla que es la del Frente Revolucionario de Izquierda, ha armado un frente que se llama Comunidad Ciudadana, su principal socio es la agrupación política del alcalde de La Paz, Luis Revilla.

En este contexto, Evo tiene como tendencia a subir, Mesa se ha estancado. Tiene demasiados muertos en el placard, tiene demasiadas cosas que explicarle al país. Desde Lava Jato hasta el tema de una anulación de la concesión a una minera chileno-boliviana que no se utilizó el camino del debido proceso y eso significó para Bolivia una pérdida de 42 millones de dólares. Y bueno, Evo con la ventaja de tener unos números abrumadores en términos de logros para el país gracias al nuevo modelo económico de la utilización y el beneficio que generan los recursos naturales, fundamentalmente de los hidrocarburos, ha hecho que este país hoy sea más equitativo, menos desigual. El salario mínimo está en 300 dólares –cuando Evo llegó al país estaba en 35, 40 dólares-, la tasa de desempleo es muy baja, la tasa de inflación es bajísima –estamos en una tasa interanual del 2 por ciento-. La economía boliviana está blindada porque el modelo económico de defensa de los recursos naturales administrados por el Estado ha generado políticas de redistribución que además han dado lugar a una serie de beneficios como la instauración de bonos para las mujeres, madres, niños, ancianos y creo que en esa medida la gente mira que Evo te da certidumbres y tiene la posibilidad por la experiencia acumulada en estos 14 años de gobierno de poder reproducir el poder y cerrar un ciclo de aproximadamente dos décadas, llegaría a 19 años a gobernar a Bolivia si es que llega a ganar.

 

¿Por qué la oposición no genera certidumbre?

Sin dudas por hechos que tienen que ver con las malas decisiones tomadas por Mesa cuando fue presidente de Bolivia, entre 2003 y 2005, y una serie de hechos que tienen que ver además con asuntos de corrupción, incluido el caso Lava Jato que en este momento ya se está investigando en el Ministerio Público producto de una preliminar investigación parlamentaria que ha dado lugar a indicios para pensar que el gobierno de Mesa y su entorno más cercano se beneficiaron con coimas, producto de la construcción de un par de carreteras.

Ese es el panorama inicial introductorio. Y hay además 6 o 7 candidatos mínimos que puntean muy bajo, entre el 1 y el 2 por ciento, que no tienen ninguna relevancia y ninguna incidencia en este proceso electoral.

 

¿No fue Carlos Mesa el protagonista de la guerra del agua, que es uno de los hechos que lleva a Evo Morales al poder en Bolivia?

No fue protagonista de la guerra del agua, pero sí con su silencio, porque de alguna manera avaló cierto tipo de políticas. Hay que recordar que la guerra del agua se produjo en el gobierno del general Hugo Banzer Suárez. Su gobierno democrático llegó finalmente al poder luego de haber sido dictador en los años 70 y Carlos Mesa era todavía un hombre vinculado a los medios de comunicación –él fue un notado comentarista de noticias en televisión-.

´Carlos Mesa es un hombre muy ambiguo, muy indeciso´ Click To Tweet

 

Sí tiene otro tipo de responsabilidades. Podemos señalar el famoso octubre negro que se produce justamente con la caída de Sánchez de Lozada y con su llegada al poder. Él se desmarca de Sánchez de Lozada, recibe el apoyo de la embajada de Estados Unidos y termina siendo presidente. En un determinado momento cuando se instaura un juicio civil en el Fort Laderdale en Estados Unidos para juzgar a Sánchez de Lozada y a unos de sus ministros por delitos de lesa humanidad, un juicio promovido por las víctimas de ese octubre negro (donde murieron 79 personas) fue convocado Carlos Mesa a testificar en calidad de testigo. Él se había comprometido con la frase Ni olvido, ni perdón, cuando fue presidente para cerciorar a quienes habían violado los Derechos Humanos y había cometido estos crímenes durante la represión, dio lugar a la caída de Sánchez de Lozada del poder, pero ni siquiera les abrió la puerta para recibirlos en la sala de su oficina, no se le pasó por la cabeza ir a Estados Unidos para declarar y por lo tanto también incumplió con su palabra. Con ese silencio cómplice, Carlos Mesa puso en evidencia de qué está hecho. Tiene la característica de ser un hombre muy ambiguo, muy indeciso, muy ambivalente y en política, sobre todo en Bolivia, sino tienes una determinación muy clara de lo que quieres que hacer, eso te pasa factura. Es por eso precisamente que le ha ido bien a Evo, porque es un hombre determinado y sabe a dónde va.  

 

Si Carlos Mesa es una figura con una tradición reconocida, con antecedentes, discutido en la opinión pública, ¿por qué no ha habido un recambio en la oposición?

Porque la oposición no supo construir una alternativa y una visión de país distinta en estos 13, 14 años porque se pasó el tiempo criticando y cuestionando todas las políticas y todas las acciones del gobierno Evo Morales. Fue muy reactiva la oposición, para nada propositiva, para nada proactiva y esas son las consecuencias. Tenemos una oposición que nos está planteando una visión de país alternativa, eso sería fundamentalmente en el 2007, 2008 en la Asamblea Constituyente en que había un proyecto de país para hacer una nueva Constitución que finalmente fue aprobada el referéndum con el 60 por ciento de la votación y al frente no había Constitución alternativa o un proyecto de texto constitucional alternativo. Y así se han pasado el tiempo estos políticos que tienen que ver con el pasado llamado “democracia pactada” que se instauró en Bolivia entre 1985 y 2005, dominó Bolivia por 20 años y estos son los políticos reciclados intentando reinventarse en este tiempo para lo que ya pasó y Evo Morales quiere concluir su obra estatal, si la podemos llamar de alguna manera, para consolidar los cambios que se han producido. 

 

La principal crítica que recae sobre la candidatura de Evo Morales es precisamente esta falta de rotación en el poder, ya que está allí desde el 2006 como presidente. ¿Cuál es la postura oficial? ¿hay alguna autocrítica al respecto?

La Asamblea Legislativa Plurinacional se va a renovar con esta elección, que es una elección para presidente, vicepresidente, diputados y senadores, y de los candidatos del Movimiento al Socialismo hay apenas cinco personas que se van a repostular. El 90 por ciento de mujeres y hombres que van a intentar ser senadores o disputados son nuevos, lo que habla de una enormísima renovación. El promedio de edad del senado de la bancada del MAS es de 41 años y ese es un indicador de que hay una renovación política y también hay renovación política en frentes opositores. Lo que pasa es que se llegó a la conclusión a través de testeos, análisis, grupos focales y encuestas, que no había un líder alternativo capaz de reproducir el poder con la convocatoria de Evo Morales. Que en alguna medida el proyecto político está encarnado en Evo Morales o que habla de una tradición dominantemente caudillista en América Latina y tenemos referencias históricas enormes: Perón en Argentina, el propio Paz Estenssoro con la revolución del 52 en Bolivia y hoy día Evo, que es el gobernante que ha pulverizado los records de permanencia en el poder de manera contínua. Ha superado al mariscal Andrés de Santa Cruz que gobernó Bolivia entre 1829 y 1839 y además con unos logros que han hecho que el país se reconfigure radicalmente. Hoy día, por ejemplo, la inclusión social ha dado lugar a que todos aquellos que forman parte o nacen de pueblos indígenas tengan un estatus en la vida boliviana completamente distinto. Hoy día, apellidarse Quispe, Mamani o Choquehuanca, que son apellidos típicamente Aymara, ya no es motivo de vergüenza y de exclusión, sino de orgullo y del nuevo posicionamiento social y eso es muy significativo en un país que tiene 36 naciones de pueblos indígenas, es muy diverso, que tiene muchísimos idiomas. Poner de acuerdo a todas esas visiones del mundo contrastadas es una ingeniería que lleva muchísimo tiempo y que creo ha comenzado de muy buena manera, tiene una muy buena proyección en el tiempo si se mantienen las políticas fundamentales de preservación de defensa de los recursos naturales para que esos recursos naturales no se los vuelvan a llevar a precio de gallina muerta las trasnacionales, sino que redunden en beneficios de reinversión para el país. Hay más dinero en Bolivia, hay más trabajo y por lo tanto hay una estabilidad, que por ejemplo no la tiene Argentina, no la tiene Brasil, ni siquiera Chile, que es un país muy próspero en términos económicos.

 

Teniendo en cuenta que la oposición no ha logrado construir una alternativa y una renovación suficientemente competitiva como para aprovechar de este desgaste que cualquier presidente puede tener al estar tanto tiempo en el poder,  ¿por qué cree que así y todo hay un escenario reñido? ¿En dónde se puede haber perdido cierto caudal electoral?

En el referéndum del 21 de febrero de 2016. Sectores conservadores de la clase media boliviana reivindican ese voto y se llega a la conclusión de que por primera vez en Bolivia se ha tocado el voto de la gente y no se lo está respetando. Eso ha dado lugar a movilizaciones a través de plataformas ciudadanas que todavía se manifiestan. Hay una organización que se llama Consejo Nacional de la Democracia que tiene planeada una huelga para el 21 de agosto. Un paro indefinido que ya ha tenido un cierto éxito a nivel regional en Santa Cruz, 24 horas la ciudad completamente parada y esa impugnación hace que en alguna medida esté cuestionada de fondo la legitimidad de la candidatura de Evo Morales y Álvaro García. Pero de todas maneras lo llamativo es que Evo sigue puntuando, le saca 11 puntos al segundo y la ley electoral boliviana indica lo siguiente: el que tiene 51 ganó y ganó, se acabó, puede ganar por media nariz y ganó. Pero si llegas o superas el 40 por ciento de la votación y le sacas una diferencia del 10 por ciento al que te sigue, eres automáticamente presidente. Eso dice la ley electoral en Bolivia y yo tengo claridad en el tema de las encuestas. Las encuestas se hacen en las ciudades capitales y las troncales que son las  capitales de La Paz, Cochabamba y Santa Cruz. Generalmente las encuestas no toman las zonas rurales y las llamadas ciudades intermedias, que son híbridos de lugares urbano-rurales donde sobre todo viven migrantes del campo de Bolivia, y yo creo que si en este momento hiciéramos una encuesta mucho más rigurosa con un universo un poquito más amplio en el que se incorporen las zonas rurales y las ciudades intermedias estoy seguro que Evo ya ha pasado el 40 por ciento. Se manejan mucho las encuestas en función de intereses, en función de quien las pide, están un poco hechas a la medida del contratante y eso distorsiona un poco las cosas. 

 

Podría haber un escenario de primera vuelta entonces..

El Movimiento al Socialismo, el partido de Evo Morales, está pretendiendo ganar en primera vuelta. Sabe de las dificultades que tienen en la segunda porque ahí los porcentajes mínimos de los otros partidos, incluido el de Óscar Ortiz, que está tercero en la tabla de posiciones, ese voto iría automáticamente para Carlos Mesa y podría ganarle en la segunda vuelta.

 

¿Es posible pensar el proyecto de Evo Morales sin Evo Morales?

Yo creo que tiene que pensar el proyecto de Evo Morales sin Evo Morales en los próximos 5 años y creo que le tocará encontrar una candidata al Movimiento al Socialismo porque hay muchas mujeres que han hecho un trabajo muy interesante durante estos años, muy activo, a distintos niveles, comenzando por sus propias reivindicaciones de género, con un discurso feminista muy potente, muy activo, en un país en el que los niveles de feminicidio, de acoso sexual, de maltrato y de problemas intrafamilares es relativamente alto y esa es la contracara negativa de Bolivia en este momento. Hay que trabajar muchísimo a ese nivel y Evo sabe perfectamente que le tocará a una mujer, en lo posible, a alguien de la nueva generación, porque Evo este año cumple 60 y para cuando termine su mandato, en caso de ganar, estará en los 65 años y no creo que en su cabeza esté la idea de eternizarse en el poder, como dice alguna gente de la oposición. Así que yo creo que además la fuerza de las nuevas generaciones va a hacer que haya empeño en buscar recambio que, como decía hace un rato, se va a notar mucho en la Asamblea Legislativa con los nuevos senadores y diputados y también se va a notar mucho el próximo año con las elecciones nacionales, porque tenemos elecciones para gobernadores y alcaldes y ahí seguramente van a emerger nuevos liderazgos que han venido construyéndose en estos últimos 5 años.

 

30 julio, 2019

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Redacción Resumen del Sur