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Claves para entender la elección en España

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Pedro Sánchez fue el gran ganador de la noche del domingo en España, no solo por haber sido el candidato más votado sino también porque el 28 por ciento de lo votos obtenidos significan una reparación histórica para quien hace tres años era considerado un muerto político.

La resurrección de Pedro

El  liderazgo de Sánchez en España entró en crisis cuando la falta de acuerdos en un sistema político atomizado hizo que tras tres intentos fallidos, una parte del socialismo terminara apoyando la investidura de Mariano Rajoy. Esto derivó en la renuncia de Pedro Sánchez y la cristalización de la interna entre la vieja guardia del partido y el propio Sánchez.

Ni lerdo ni perezoso, Sánchez volvió al ruedo, derrotó en la interna partidaria a la andaluza Susana Díaz por más de diez puntos e inició un proceso de renovación para devolver al socialismo la condición de partido de izquierda. De alguna manera esa interna resolvió el dilema entre quienes priorizaron la defensa cerrada del bipartidismo y los que intentaron recuperar el terreno perdido en manos de fuerzas nuevas como Podemos desde una mirada socialdemócrata.

Con la moción de censura, el presidente español demostró contar con la cintura para la construcción de consensos con fuerzas políticas con la que no resulta sencillo acordar como Podemos y los independentismos. En diez meses de gobierno definió su proyecto como “progresista, europeísta, feminista y constitucionalista” y  se destacan el aumento el salario mínimo, la exhumación de los restos del dictador Franco,  las reformas constitucionales sobre los aforamientos, la modificación del artículo sobre personas con discapacidad o la publicación de los bienes de los altos cargo, entre otros logros.

Ante la falta de consenso para la aprobación del presupuesto, Sánchez tomó la arriesgada decisión de adelantar las elecciones. Le salió bien.

Alta participación

Los comicios españoles contaron con la participación más alta (75 por ciento) desde 1996, en algunas regiones como Cataluña fue 20 puntos mas que en 2016. ¿Por qué? Vox, uno de los ganadores de la jornada, puede ser uno de los motivos. Si bien no lograron los escaños previstos, pasaron de no tener representación a contar con un bloque de 24 diputados dispuestos a romper todos los consensos políticos logrados en los últimos 40 años de vida democrática y con una capacidad admirable de instalar temas en la agenda pública vinculados a la violencia, el nacionalismo conservador, el liberalismo económico, el machismo y la xenofobia. Este espacio se comió una parte del Partido Popular y, al menos por ahora, serán una minoría intensa testimonial pero con una peligrosa posibilidad de crecimiento en el tiempo.

El PP fue el gran derrotado de la jornada y la renovación, con Pablo Casado a la cabeza, no tuvo los resultados esperados ni resolvió la crisis de legitimidad por los casos de corrupción. Los populares perdieron en bastiones históricos como Madrid y disminuyó notoriamente su representación en el Congreso.

La descomposición del PP fue aprovechada al máximo por Ciudadanos que consolidó su base parlamentaria a 57. La nueva derecha se debate entre posicionarse como principal oposición radicalizando el discurso o intentar ser parte de la gobernabilidad, ya que, tiene la llave para la conformación de la mayoría.

En este marco, la participación logró movilizar a los electores y evitar que la derecha reaccionaria acceda al poder.

Atomización

El sistema político español ya no es lo que los factores de poder imaginaron: cuenta con cinco fuerzas nacionales y el clivaje izquierda/derecha se manifiesta con fuerza. Al mismo tiempo, la dispersión obliga a la negociación y, por consiguiente, al pragmatismo para ejercer poder.

Sánchez sabe moverse en ese terreno y enfrenta una decisión que traerá, indefectiblemente, decepciones. El mercado pide un alianza con Ciudadanos, seguramente la Unión Europea también mire ese pacto con cariño. Esto le permitiría a Sánchez esquivar una negociación con los independentistas catalanes que hicieron una enorme elección con líderes presos pero traicionaría a la base social que movilizó y volvió a enamorar.

Otra opción es juntar los votos de Podemos, el Partido Nacionalista Vasco, Compromís y Coalición Canaria y, al llegar a 175 (necesita 176) negociar abstenciones. De esta manera, Ciudadanos ocuparía el rol de oposición principal, relegando al PP y neutralizado parcialmente a Vox.

El PSOE pretende gobernar en soledad. Pudo hacerlo con 84 diputados y 60 senadores, ¿por qué no lo haría con 123 y mayoría absoluta en el Senado? Como vemos, habrá que negociar y acostumbrarse a no convivir con hegemonías absolutas.

30 abril, 2019

Sobre el Autor

Augusto Taglioni

Director de Resumen del Sur, periodista. Mar del Plata