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Enrique Herszowich: “La apuesta de un gobierno como el de Netanyahu es de mantener el statu quo”

netanhayu

Luego de las elecciones generales celebradas en Israel, el primer ministro Benyamin Netanyahu (Likud) obtuvo el apoyo de 65 de los 120 diputados para formar un nuevo gobierno, mientras su rival centrista Benny Gantz solo reunió 45.

Por su parte, los representantes de las dos listas árabes -que tienen en total 10 bancas- no expresaron preferencia y se da por descontado que Netanyahu tendrá los números para la formación del gobierno.

En la previa, Resumen del Sur conversó con el sociólogo y especialista en Medio Oriente, Enrique Herszowich, quien nos dio su mirada sobre los comicios y analizó los escenarios pueden darse en la región.

 

¿Cuál es tu primer análisis de lo que ha sido la elección en Israel?

En primer lugar, confirma un poco lo que más o menos las encuestas anunciaban: una paridad entre los dos principales partidos de este parlamento: el Likud, de Nethanyahu y, Kajol Lavan, que es un partido nuevo, una nueva alianza. Pero con muchas más probabilidades y posibilidades de armar una alianza de gobierno Netanyahu, que es el actual gobierno. Es decir, un parlamento que anuncia, no solo continuidad, sino un poquito más de compromisos con los sectores más cercanos a la derecha israelí. Se confirma también un caudal que sigue manteniéndose estable en los partidos religiosos que, si bien son pequeños y son minoritarios, siguen siendo centrales en las formaciones de gobierno.

De hecho, Netanyahu va a necesitar hacer alianza con estos partidos. Y se confirma, en tercer lugar, la debacle de lo que en Israel se llamaba tradicionalmente ‘El campo de la paz’, que son los partidos de centro izquierda. El partido derrotado de Gantz, el Kajol Lavan, fue presentado por Netanyahu como la amenaza de la izquierda, como que el gobierno de la derecha estaba en peligro si no lo votaban a él. Y no se trata de un partido de izquierda, claramente. Es un partido que podríamos denominar de centro, pero lejos de lo que fue la izquierda de Israel.

¿Cree que alguna vez no va a ser la seguridad el eje de campaña de los partidos mayoritarios en Israel?

Es difícil. Es un país donde los ejes de campaña suelen ser seguridad y economía. La economía no es un campo menor, no es un campo que no aparezca la economía. En muchos sentidos aparece la economía, no solamente por una cuestión estructural, macroenómica, sino también por un aspecto más relacionado con las tensiones sociales que hay en Israel. Habría que ver estos nuevos partidos de qué votos se nutren, pero desde que la derecha llegó al poder, que fue en el último cuarto del siglo XX, se nutre también de un voto de sectores medios y sectores populares de origen oriental, de origen sefaradí, donde no podríamos decir que no están en uno de los primeros lugares de los ejes de las campañas y de las discusiones políticas. Prevalece la cuestión económica relacionada con el acceso a determinados privilegios y beneficios del Estado, a determinados reconocimientos, etc. Hay tensiones socioeconómicas que se reflejan también en las elecciones pero, respecto de tu pregunta original, del eje de la seguridad, sí, sigue siendo el principal y creo que lo seguirá siendo, por el momento. No hay por qué pensar que dejará de serlo.

¿Cómo ve la relación o qué política va a tener Netanyahu con Palestina y con sus principales adversarios, pensado principalmente en Irán?

Hasta ahora, el gobierno de Netanyahu ha sido muy cuidadoso en subir las apuestas bélicas. Si bien, Israel ha participado en varias ofensivas, tanto en Gaza como en Líbano en el Siglo XXI, esta vez pareciera que no ha dado ese paso y, de hecho, ese fue uno de los temas que anticiparon las elecciones, porque ese fue uno de los temas que hizo que uno de los partidos que formaban parte de la coalición abandonara el gobierno. El Ministro de Defensa, en noviembre del año pasado, renunció acusando al gobierno de lidiar con Hamás en la Franja de Gaza y eso precipitó las elecciones. Yo creo que los gobiernos de derecha de Israel apuestan, en los últimos largos años, a mantener el statu quo, a mantener un equilibrio. Yo creo que no va a tener mucho margen Netanyahu para moverse de ese equilibrio. Va a depender, sí, de sus propias promesas de campaña. Netanyahu le hizo algunas promesas a los partidos y a los votantes que pueden correrlo por derecha. Por ejemplo, la de extender la soberanía israelí a todos los territorios que hoy se consideran territorios ocupados palestinos, que la comunidad internacional considera como ocupados. Extender la soberanía israelí a esos territorios implicaría una anexión de hecho. Practicar esa anexión de hecho tendría consecuencias graves. En primer lugar, implicaría una violación flagrante de la legalidad internacional pero, más allá de eso, implicaría el reconocimiento de derecho de que existe población ocupada. Es decir, si anexamos el territorio y no les damos el derecho a voto y la ciudadanía a sus habitantes, tenemos que hablar de una población sometida a un régimen de ocupación, no en una situación coyuntural, sino, fijada por el derecho. Eso es una apuesta que Israel nunca hizo, excepto en Jerusalén. Entonces sería, sí, una movida y un avance que Israel en estos años, desde 1967 en adelante, nunca se animó. Por otro lado, Israel siempre sufrió en el mundo un gran aislamiento. No siempre, pero sí en los últimos años. Netanyahu está creándose una red para romper ese aislamiento, incluso con gobiernos árabes. Ni hablar de la relación que parecería tener Israel con la actual administración norteamericana.

Y con Bolsonaro también ¿no?

Con Bolsonaro y también con algunos líderes europeos. Es decir, con un perfil de líderes que, por diversas razones, le son afines. Si bien podemos encontrar afinidades ideológicas, no nos olvidemos que estamos hablando de razón de Estado. Y acá la razón de Estado pasa por intereses geopolíticos. Para Israel implica romper el aislamiento y para cada uno de los presidentes que podamos nombrar, desde Bolsonaro hasta Trump, implica también reforzar alianzas en sus propios campos. O sea, me parece que sería un error pensar en una especie de internacional fundamentalista con afinidades ideológicas. No, me parece que no, me parece que de lo que se trata es de razón de Estado en todos los casos y, ese tipo de alianzas, ese tipo de relaciones, ese tipo de discursos apunta a consolidar y reforzar las alianzas en el propio campo: de Trump con el sector de evangelistas, de protestantes que lo votan, de Bolsonaro con las iglesias evangelistas también y de Netanyahu con sus propias alianzas, que ahora tiene que renovar para formar gobierno. Entonces, Israel está rompiendo ese aislamiento del que yo hablaba antes. Respecto de Irán y, el problema de los historiadores es que no podemos hacer futurología, por suerte, me parece que sería una apuesta demasiado grande una guerra abierta y frontal con Irán dado que, por el momento, no parecería ser una amenaza militar y Netanyahu no la necesita para fortalecerse políticamente porque acaba de ganar las elecciones. Es decir, las guerras también se usan para reforzar políticamente algún gobierno, por el enemigo externo, porque se dejan de lado ciertos temas, porque se consolidan las alianzas, etc. Hoy Netanyahu, más allá de las acusaciones de corrupción que tiene, que son un escollo, no parecería tener que legitimar su lugar, acaba de legitimarlo sin guerra. Entonces, una apuesta tan grande como una guerra abierta frontal con Irán, no le encuentro el ssentido.

¿Qué perfil crees que le va a dar Netanyahu a su liderazgo, teniendo en cuenta que va a ser el mandatario con más cantidad de años como primer ministro?, ¿qué crees que va a cambiar?, ¿o ves más continuidad que cambio en lo que será su liderazgo?

Otra vez, sin hacer futurología, yo veo continuidad. Yo creo que la apuesta de un gobierno como el de Netanyahu es de mantener el statu quo: no cambiar nada, de mantener la situación tal como está. Yo no veo un gobierno fuerte. Cuanta más cantidad de partidos políticos participan de la alianza, menos fuerte es el gobierno. Netanyahu tiene que formar gobierno con los mismos partidos que le quitaron el apoyo y lo obligaron a llamar a elecciones anticipadas. ¿Esto puede llegar a ser para Netanyahu una carta de poder? Sí: ‘acabo de ganar, tenés que volver conmigo’. Pero también puede ser un mecanismo de presión de partidos pequeños. Un partido pequeño, quiero decir, 5 diputados, 6, diputados, 7 diputados que se retiren de la coalición, le hacen perder la mayoría parlamentaria y no puede sostener su gobierno. Entonces, cuanto más partidos participan de esa coalición, más débil es el gobierno, porque tiene que negociar con más interlocutores. Por cercanos, por parecidos, que sean los partidos con los cuales tiene que negociar Netanyahu, no son idénticos y cada uno defiende también sus intereses. Entonces, esa debilidad, que es un subproducto de los regímenes parlamentarios, que a veces pueden funcionar muy bien y a veces no, es una debilidad del régimen parlamentario. En este caso, de los gobiernos surgidos de las elecciones parlamentarias en Israel, es que los partidos pequeños tienen mucho poder, con lo cual cualquier paso que rompa el statu quo debe ser negociado con todos los partidos y eso es difícil. Entonces, la apuesta de estos gobiernos es la de mantener las cosas como están: apoyar las colonias en los territorios palestinos pero sin anexarlo; seguir manteniendo a las instituciones educativas de los partidos religiosos; seguir diciendo que los estudiantes de religión tienen que ir al ejército pero no hacer nada para reclutarlos. Es decir, mantener el statuo quo. Me parece que ese podría llegar a ser el perfil. Insisto, Netanyahu tiene que ir a buscar ahora la alianza de Liberman, que lo abandonó en noviembre y cuyos votos necesita ahora. Estamos hablando de una mayoría de 65 votos. Si los diputados de Liberman dicen que no, no llega al gobierno. No hay otra posibilidad, Netanyahu va a ser el primer ministro. No pareciera que Kajol Lavan pueda hacer esa alianza, pero va a ser un Netanyahu no tan fuerte como se presenta él mismo.

17 abril, 2019

Sobre el Autor

Redacción Resumen del Sur