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Alí Rodríguez: “Unasur no fue un capricho”

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Alí Rodríguez Araque fue Secretario General de Unasur entre 2012 y 2014. Antes fue funcionario de Hugo Chávez en Venezuela y dirigente del partido Patria para Todos. Actualmente se desempeña como Embajador de Venezuela en Cuba. Desde la Habana dialogó con Resumen del Sur sobre la crisis en Unasur. El diplomático se muestra optimista respecto del futuro de la región y considera que “las fuerzas populares lograrán imponerse”. Cuando se refiere a la unidad regional lo hace desde una perspectiva histórica, porque entiende que “la tendencia es la unidad, por la fuerza de la historia”. También opinó de la detención de Lula, confió en su pronta liberación y analizó la transición política en Cuba.

 

¿Como se ha vivido el cambio de presidente en Cuba?

La transición está siendo muy ordenada porque se preparó con tiempo. Por eso, para el pueblo no hay ninguna sorpresa con Miguel Díaz Canel, ya que es un cuadro que se viene preparando desde su experiencia en Oriente. Hace tiempo que se viene formando como cuadro del partido y de Estado. No hay sorpresas que impliquen alguna perturbación en los cubanos. Además, Raúl Castro está vivo, lúcido y con toda la sabiduría para orientar el proceso.

 

Metiéndonos en Unasur, ¿Cómo ha tomado la decisión de los seis países que decidieron abandonar el bloque de manera temporaria?

Si esto es temporal habrá que ver cuáles serían las condiciones de su retorno. Lo importante a tomar en cuenta es algo que está más allá de las decisiones temporales de los países. El proceso de Unasur no es fruto de un capricho de uno o varios líderes. Es resultado, en primer lugar, de una sociedad histórica; y podríamos decir también de una tradición histórica.

Todos los países participaron de procesos de independencia. Sus principales líderes, no pensaron en un territorio reducido a las fronteras nacionales, sino que vieron a América como un todo. Nosotros somos una gran nación, dividida y fragmentada por diferentes actores, pero una gran nación, con el mismo idioma, el mismo origen histórico, compartimos cultura y tenemos el mismo territorio. Somos muy parecidos el uno con el otro, más allá de las particularidades e idiosincrasias. Así que, esto es una necesidad histórica.

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Es absurdo que teniendo tantos recursos como los que dispone nuestra América, la fragmentación impida el óptimo empleo de los recursos para el desarrollo integral. América Latina tiene el 24 por ciento de los bosques del mundo, más del 30 por ciento del agua potable del planeta y tres de los ochos ríos más grandes del mundo. De manera tal que hay un potencial descomunal que no se aprovecha por la fragmentación que tenemos. Un intento para resolver este problema fue Unasur, con una política que tenía como eje los recursos naturales. Porque si nos preguntamos dónde radica nuestro potencial llegamos a la conclusión que no somos ni una potencia industrial ni militar, pero sí somos una potencia en la disponibilidad de esos recursos. Los tenemos ahí, estamos sobre ellos todos los días, pero no contamos con una estrategia común para un óptimo aprovechamiento de los mismos.

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¿Usted cree que estos países obedecen a una nueva orientación política en la región para reforzar la OEA?

La diferencia esencial entre Unasur y OEA es que la OEA es eminentemente política. Ha tenido una revisión bien conocida y parece que por una suerte de ley de gravedad ha incidido constantemente en las decisiones. En contraste de Unasur que es más integral; no solo es política, sino que mira al desarrollo de nuestras naciones y sus poblaciones. Es decir que se trata de un espacio político, económico y social.

 

¿Unasur expresa un proyecto que ya no existe?

El proyecto existe desde los tiempos de la independencia y se mantiene. Lo que podría no existir son las condiciones en los liderazgos políticos que son determinantes en la toma de decisiones para emprender y desarrollar un proyecto que tiene un origen histórico. La independencia de Venezuela fue un proyecto con visión continental. La visión de Bolívar fue continental y por eso llegó hasta el Alto Perú y de no haberse encontrado con San Martín hubiera llegado hasta Buenos Aires, justamente porque somos una sola nación. Después lo que hay son intereses de sectores oligárquicos de los diferentes países que son responsables de esa fragmentación que hoy padecemos.

 

¿Cuánto influye la crisis de Brasil en la situación actual de Unasur?

Brasil tiene un peso muy importante, no solo cuantitativo por el tamaño del país sino también cualitativo. En los tiempos de Lula, la calidad de la política de cara al pueblo brasileño conducía por ley de gravedad al resto del continente. Como decía el propio Lula: dejaron de mirar al norte y a Europa para voltear su mirada al sur y darse cuenta del enorme potencial que implicaba integrarse con el resto de los países. Eso es Unasur. Por supuesto que todos estos procesos son ondulatorios. Hay momentos de auge y de cierta declinación, pero con una tendencia general por su fuerza histórica que apunta a la unidad.

 

¿Qué opina de la detención de Lula?

Creo que es producto de los vaivenes de la política y de quienes dirigen la política en estos países. La detención de Lula es totalmente arbitraria y tiene una razón meramente política que trata de cortar lo que sin duda alguna es una candidatura arrolladora en las próximas elecciones presidenciales. Si bien en Brasil hay un proceso popular importante, todavía se conserva una fuerza de derecha reaccionaria muy enconada que está actuando. La prisión de Lula es una expresión de eso, pero yo no tengo duda de que va a salir. Esto dependerá de la fuerza que tendrá el movimiento de masas en las calles y cómo se refleja eso en la administración de justicia brasilera.

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¿Cree que en América Latina hay una democracia de baja intensidad?

Los movimientos de independencia en América Latina han tenido un carácter igualitario. Y así ha sido el germen histórico de la democracia. Estas tendencias históricas han sido fuertemente reprimidas, en algunos momentos por dictaduras sangrientas, pero la fuerza popular democrática termina imponiéndose.

Yo no tengo ninguna duda que Lula saldrá a la calle con el apoyo del pueblo y que esos movimientos de derecha que actúan en Brasil, y que han ganado algunas batallas en otros países, podrán ser revertidos en beneficio de las fuerzas populares y democráticas que están vivas en el continente.

 

¿Quién gana y quién pierde con la crisis de Unasur?

Con la situación de Unasur pierde toda nuestra América. Solo en la medida que haya una Unasur fuerte, integrada y actuando tal como lo indica su concepción original, los pueblos saldrán beneficiados. Si se imponen las fuerzas reaccionarias uno puede imaginar cuál será la suerte de nuestros pueblos. Yo estoy convencido que las tendencias democráticas y populares se terminarán imponiendo y que las fuerzas antidemocráticas y conservadoras serán barridas por la fuerza del pueblo.

 

1 mayo, 2018

Sobre el Autor

Augusto Taglioni

Director de Resumen del Sur, periodista. Mar del Plata