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Un intento de orden en el complejo mar de China

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Por Sofia Gozzi (Abogada)

El día 12 de julio del corriente año la Corte Permanente de Arbitraje con sede en La Haya emitió un laudo resolviendo una de las controversias territoriales relativas al Mar del Sur de China. Había sido planteada unilateralmente por la República de Filipinas contra la República Popular de China.

Esta región constituye una porción del Océano Pacifico que comunica con el Océano Indico. Se encuentra en el Sudeste de Asia y baña las costas de Brunei, Camboya, China, Filipinas, Indonesia, Malasia, Singapur, Tailandia, Taiwán y Vietnam. En él hay más de 200 pequeñas islas que se encuentran agrupadas en las Paracel, Spratly, Pratas, Macclesfield y Scarborough.

La importancia de esta región marítima promueve una controversia multilateral de difícil solución. Son varios los países que mantienen reclamaciones territoriales en la zona,  además de China y Filipinas: Vietnam, Malasia, Taiwán y Brunei.   ¿A qué se debe esto?  Por un lado a la importancia geoestratégica que se desprende de su ubicación, siendo una de las principales rutas marítimas del mundo, imprescindible para el paso de los buques petroleros con dirección a los países del este de Asia, como también para el transporte de hierro y carbón que son importados fundamentalmente por China en forma masiva. Por otro lado, se suma la gran riqueza de recursos naturales existentes en la zona, tanto energéticos como pesqueros.

El planteo se inició el 22 de enero de 2013. Filipinas logró conformar un Tribunal arbitral que entendiera en  la cuestión aun con la disconformidad de China, cuyo gobierno siempre mantuvo la postura de no internacionalizar el conflicto. La controversia se suscitó básicamente respecto a la interpretación y aplicación de la Convención de las Resultado de imagen para convemarNaciones Unidas sobre el Derecho del Mar (CONVEMAR). Ambos países han adherido a la Convención aprobada en el año  1982 en Montenegro Bay, Jamaica, y que regula de manera íntegra el Derecho del Mar. Abarca todos los espacios marítimos: el Mar Territorial, la Zona Contigua,  Zona Económica Exclusiva (ZEE), Plataforma Continental, Alta mar, los Estados Archipelagicos y Fondos Marinos.

La CONVEMAR regula en el ANEXO VII las disposiciones relativas a la Solución de Controversias por el procedimiento de Arbitraje, siendo éste uno de los medios pacíficos de los determinados en el artículo 33 de la Carta de Naciones Unidas, siempre y cuando que, de conformidad con el artículo 279 de la CONVEMAR, la controversia sea relativa a la interpretación y aplicación de la convención.

Hay que dejar en claro que el Tribunal no resuelve ninguna cuestión de soberanía sobre las islas, ni establece límites a las fronteras marítimas entre las partes, ya que el  arbitraje se sometió respecto a:

  1. El rol de los derechos históricos y la fuente de los derechos marítimos en el sur del mar de China;
  2. el estatus de ciertas formaciones marítimas y los derechos marítimos que estas pueden generar; y
  3. la legalidad de ciertas acciones realizadas por China que fueron demandadas por Filipinas como violatorias de la Convención.

Respecto a los derechos históricos y la llamada “Línea de los Nueve Puntos”[1], el Tribunal consideró que China tenía derechos históricos a los recursos en las aguas del sur del mar de china, pero que esos derechos quedaron sin efecto con la firma de la convención al ser incompatibles con la misma por estar violando las zonas económicas exclusivas de otros países[2].

En primer lugar, se debe diferenciar que al hablar de soberanía, el rol de los “derechos históricos” no está reconocido por el derecho internacional. Para que un país ejerza soberanía sobre un territorio es necesario que cuente con un Título y ocupación efectiva. Aquí estamos hablando de derechos históricos a los recursos, fundamentalmente pesqueros, ya que buques chinos pescan en la zona con anterioridad a la firma de la Convención, sin embargo ¿es argumento suficiente para adueñarse de los recursos de una zona que antes de la Convención era calificada como Alta Mar, donde cualquier estado tenía derecho a pescar en sus aguas?  A simple vista no se ve por qué China tendría que tener preferencia. A partir de la entrada de la Convención solamente es el estado ribereño quien tiene derecho a la explotación de los recursos vivos y no vivos de su ZEE (Zona Económicamente Exclusiva). El art. 58 habla de un derecho restringido para que terceros estados puedan acceder a los recursos pesqueros pero que no encuadra en la posición de la gran potencia asiática.

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Ahora, en cuanto al estatus de ciertas estructuras marítimas emergentes y los derechos que estas podían generar, la  Convención define a las islas como extensiones naturales de tierra rodeadas de agua que se encuentran sobre el nivel del mar incluso en pleamar, y siempre que permitan la subsistencia humana y tengan vida económica propia. Las elevaciones de tierra que quedan sumergidas en pleamar no poseen mar territorial ni zona económica exclusiva, ni plataforma continental. El Tribunal concluyó que todas las formaciones emergentes de las islas Spratly (incluyendo Itu Aba, Thitu, West York Island, Spratly Island, North-East Cay, South-West Cay) son “rocas” en términos legales. Tuvo en cuenta que algunos países de la región han “mejorado” las condiciones naturales de esas pequeñas porciones de tierra mediante diversas construcciones e instalaciones que permitieron que haya gente trabajando allí, pero que de ninguna manera podían ser consideradas como capaces de albergar a una comunidad de personas, y que además estas instalaciones modernas dependían de recursos económicos externos, con lo cual tampoco se podía considerar que tuvieran una vida económica propia.

Por último, y en relación a la legalidad de los actos realizados por china, el Tribunal dictaminó que China había violado los derechos de soberanía de Filipinas con respecto a su zona económica exclusiva, al interferir con la exploración y explotación de los recursos naturales vivos y no vivos de sus aguas. Construyó islas artificiales y dejó que buques chinos pesquen en la zona. Además consideró que la construcción de islotes artificiales había afectado gravemente el arrecife de coral con lo cual se incumplió la obligación de preservar y proteger el ecosistema y a las especies que en él habitan.

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Barcos chinos construyendo las islas artificiales

Sumado a las reclamaciones territoriales se han evidenciado enfrentamientos armados, principalmente entre China y Vietnam, lo que convierte a esta región en una zona muy peligrosa. Es evidente que formalizar un acuerdo que se cumpla en estas condiciones es realmente complejo, sin embargo en noviembre de 2002 China y los restantes países miembros de la ASEAN (Asociación de Naciones del Sudeste Asiático)[3] firmaron una Declaración promoviendo un código de conducta con el fin de cooperar en la protección del medio ambiente, establecer límites a la ocupación de las estructuras en disputa y disponer que los diferendos sean resueltos por medios pacíficos, sin recurrir a la amenaza ni al uso de la fuerza. A pesar de ello hay fuertes tensiones y el riesgo de conflicto es muy alto. Estados Unidos, que no se queda afuera, se mantiene expectante a todos los acontecimientos que se van sucediendo. Su interés fundamentalmente se basa en que se mantenga la libertad de navegación de las aguas.

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El laudo no resuelve las cuestiones de soberanía, por lo que los conflictos y las tensiones siguen latentes. Sin embargo constituye un importante precedente. Dos cuestiones son relevantes: en primer término el carácter atribuido a las Spratly según el Derecho Internacional concluyendo que China había violado la Convención y el derecho de soberanía de Filipinas, y en segundo término, la decisión de que los derechos históricos que el gran asiático alega como fundamento de sus reclamaciones sobre los recursos no tiene sustento legal, con lo cual caería el argumento principal con el que intentaba justificar su pretendido control en la zona. En cuanto a la obligatoriedad del laudo, el artículo 11 del Anexo VII es claro: “El laudo será definitivo e inapelable…deberá ser cumplido por las partes en la controversia”.

Sofía Gozzi para Resumen del Sur

 

[1] China presentó en el 2009 ante Naciones Unidas una delimitación denominada línea de los nueve puntos por la cual reclamaba el 90% de las aguas incluyendo islotes, arrecifes y rocas. Desde entonces han construido allí islas artificiales.

[2] La Zona Económica Exclusiva es la franja del mar adyacente al mar territorial cuya anchura máxima es de 200 millas marinas contadas desde la línea de base desde la cual se mide el mar territorial.

[3]  Los países que conforman la Asociación son: Indonesia, Malasia, Filipinas, Singapur, Tailandia, Brunei, Vietnam, Laos, Birmania y Camboya.

24 agosto, 2016

Sobre el Autor

Sofia Gozzi

Abogada