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La libertad, cosa de negros. Lo que nos dejó el bicentenario de la batalla de Maipú

maipu

El año pasado se cumplieron doscientos años de la Batalla de Maipú y su conmemoración pasó casi desapercibida. No hubo un acto oficial realmente importante de este lado de la cordillera, el acto más importante se celebró en Santiago de Chile, aunque sí pequeñas intervenciones y actividades en la ciudad de Buenos Aires organizadas por la Embajada de Chile en la Argentina, el Instituto Sanmartiniano y el Regimiento de Granaderos a Caballo “General San Martín”. Situación que no deja de llamarnos la atención en un país donde José de San Martín ocupa el centro de todos los panteones de próceres que se puedan armar, donde representa la quintaesencia de la argentinidad, lugar que solo le puede disputar nuestro héroe moderno, Diego Maradona.

´Maipú representa el final exitoso de la gesta más importante de San Martín´ Click To Tweet

 

Sobre todo por lo que representó esta batalla en la carrera político-militar de San Martín en Sudamérica y en la construcción posterior de su figura como ícono de la revolución rioplatense. En contraposición, hubo mucho más énfasis en recordar el Bicentenario del combate de San Lorenzo, que en términos militares y políticos tuvo una trascendencia mucho menor. Maipú representa el final exitoso de la gesta más importante de San Martín, o al menos la empresa que mejores resultados arrojó, la que lo pone junto a Simón Bolívar en un lugar de preponderancia dentro de los Libertadores de América.

Es como si la celebración hubiera quedado incómoda. Posiblemente porque la batalla tuvo lugar en el territorio que hoy ocupa la República de Chile y a pesar de todos los cambios producidos en los últimos años seguimos pensando la Historia dentro de los marcos nacionales actuales. Las celebraciones por las batallas de Tucumán y de Salta, pero también el llamado “Éxodo Jujeño”, no solo tuvieron la ventaja de haber tenido lugar dentro de la actual Argentina, sino también la posibilidad de federalizar las conmemoraciones. Quizás también pesó que el actual gobierno argentino no parece tener mucho feeling con la Historia, al menos hasta el momento no ha asumido una narrativa con un fuerte anclaje histórico y todos sus gestos apuntan en un sentido contrario. No es que me interese particularmente discutir la relación del PRO con la Historia, hay otros historiadores que se han ocupado más a conciencia de esta cuestión. Tampoco volver sobre los detalles de la Batalla de Maipú por una cuestión de calendario, sino para recuperar la dimensión colectiva de la revolución y volver sobre una de esas frases de San Martín que todos conocemos, que todos repetimos, y que tuvo su origen en la Campaña de Los Andes, para situarla históricamente y repensarla en el presente.    

´El actual gobierno argentino no parece tener mucho feeling con la Historia´ Click To Tweet

 

Llamado habitualmente el “Padre de la Patria”, detrás de su figura en realidad es posible pensar el proceso independentista para un espacio que excede las fronteras de la actual República Argentina y que incluye a Chile y Perú. Igualmente, reducir el proceso revolucionario al accionar de un solo hombre, aunque se trate de José de San Martín, no solo sería un error sino también simplificar el devenir histórico. En muchas ocasiones, la fascinación de los historiadores por los grandes personajes nos ha hecho olvidar que detrás o junto con esas grandes figuras, es posible identificar y ver el accionar de un sinfín de hombres y mujeres que con sus acciones, con sus decisiones, con su compromiso, resultaron fundamentales en el resultado final. Por eso siempre deberíamos recordar a aquellos que hicieron posible que las ideas y planes de San Martín llegaran a buen puerto. En el film Revolución, el cruce de Los Andes, esta tensión está bien abordada, me animaría a decir que bien resuelta. Rodrigo de La Serna encarna un buen San Martín, que además habla un español castizo, pero el foco está puesto en el cruce en sí mismo, en el colectivo y no solo en el genio militar y político de nuestro héroe. Incluso tiene otra gran virtud, la de rescatar el protagonismo que tuvieron los Regimientos de negros en esa campaña.      

Recuperemos esta última cuestión. En un Ejército de Los Andes de casi 5200 hombres, y donde más de la mitad eran negros, el cruce de una de las cordilleras más alta del globo, es mucho más que una obra maestra de la estrategia militar. El éxito de la campaña de Chile para estos hombres significó algo más que asegurar la reciente independencia de las Provincias Unidas de Sud América declarada en Tucumán. Significaba obtener la libertad. ¿Pero qué podría querer decir esto? Es difícil circunscribir este concepto a un significado unívoco, inmutable e invariable en el tiempo. Es necesario hacer el esfuerzo por situarlo en el contexto histórico en el cual fue expresado para poder entender sus implicancias, su contenido, a sus diferentes acepciones pero también estar atentos a qué actores históricos lo formularon, a cómo es incorporado o utilizado por los diferentes grupos, sectores, clases. En un mismo contexto histórico podemos encontrar diferentes lecturas de lo que significa la libertad.

´Para los hombres de color, las guerras de la revolución fueron una oportunidad´ Click To Tweet

 

San Martín en numerosas ocasiones elogió el accionar de los negros en los regimientos de infantería, consideraba que eran grandes soldados y que se desempeñaban muy bien en el campo de batalla. Pero no solo por una utilidad práctica la mitad de su ejército estaba compuesto de negros. Por sobre toda las cosas, era consciente del contenido ideológico y político de las guerras revolucionarias, y de la importancia que tenía para todos los combatientes que la lucha tuviera algún significado. No solo de forma abstracta, como podía ser la independencia de las Provincias Unidas, sino algo más palpable, más concreto. Si las ideas de igualdad y las formas republicanas de gobierno en parte permiten entender la fuerte adhesión de los sectores populares a la revolución, el anhelo de libertad también fue un gran elemento aglutinador y motivador. José de San Martín supo entender lo que se jugaba en su tiempo, en ese momento histórico que le tocaba protagonizar, y en la proclama al Ejército de Los Andes, antes de la batalla de Chacabuco de la que ayer se cumplireron 202 años , les habló a sus soldados y oficiales sobre la libertad:

“…Soldados, se me llena el corazón al ver a tantos guerreros dispuestos, nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos recordarán este momento con orgullo, porque les dejaremos una tierra digna de ser vivida. Donde puedan sembrar, crecer y prosperar, libres de toda cadena, donde cada hombre pueda decidir su destino sin importar su color, su linaje, su procedencia, ni qué carajo. Porque todos somos iguales ante el Supremo, así como somos iguales ante la muerte, porque cualquier hijo de mujer merece ser libre de una vez y para siempre. ¡Seamos libres, lo demás no importa nada! ¡Viva la patria!….”

Entonces, ¿qué podría significar para los negros del Ejército de Los Andes pelear por la libertad? La libertad no parece estar circunscripta estrictamente a la cuestión de liberarse del yugo español o de cualquier otra potencia extranjera como reza el acta de la Declaración de Independencia, de obtener la libertad política para la conformación de una nueva Nación. Sino a algo más tangible, a la libertad en términos de dejar de ser esclavos, de dejar de ser la pertenencia de alguien más, de obtener la posibilidad de decidir qué hacer con sus vidas, de cómo vivirlas, dónde vivirlas y con quién vivirlas. El proceso por el cual los negros consiguieron la libertad en la Argentina fue largo, tortuoso y sinuoso. La Asamblea del Año XIII estableció la libertad de vientres, de ahí en adelante en numerosas ocasiones la trata de esclavos estuvo prohibida, pero la esclavitud quedó abolida recién con la Constitución Nacional de 1853. Pero para los hombres de color, las guerras de la revolución fueron una oportunidad. El servicio en los ejércitos de la revolución les permitía, después de un período de tiempo prefijado, alcanzar la libertad.  Comprados por el Estado y destinados al ejército, o donados por sus dueños, estos esclavos que formaron parte del Ejército de Los Andes combatieron por su libertad, una libertad que además se parecía bastante a la igualdad.

Aunque pronunciadas hace más de 200 años, y en un contexto histórico muy diferente al de nuestros días, nadie podría asombrarse si la proclama de San Martín fuera reapropiada y convertida en consigna y se hiciera presente en banderas o pañuelos en los numerosos grupos que se movilizan, que se organizan, que luchan y reclaman en la Argentina de hoy. Si para los negros que pelearon en el Ejército de Los Andes la libertad significaba dejar de ser esclavos y ser tratados como iguales a los demás hombres que vivían en el Río de la Plata, cada nueva generación está en condiciones de resignificar la palabra libertad y decidir por qué cosas vale la pena luchar. Digamos entonces con San Martín: ¡“…Seamos libres, que lo demás no importa nada! ¡Viva la Patria!

19 febrero, 2019

Sobre el Autor

Alejandro Morea