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“El neoliberalismo en México ha dejado pobreza, desigualdad y violencia”

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Andrés Manuel Lopez Obrador asumió la presidencia de México luego de haber ganado de manera contundente las elecciones generales en julio de este año. Bajo la promesa de “cambiar el régimen político” y “combatir la corrupción y la impunidad”, abrirá una nueva etapa luego de 26 años de gobiernos neoliberales representados por el Partido Revolucionario Institucional (PRI) y el Partido Autonomista Nacional (PAN). Los desafíos son tan altos como las expectativas y la hoja ruta de los próximos seis años tienen a la pobreza, la corrupción y al narcotráfico como ejes prioritarios.

En ese marco, Resumen del Sur entrevistó a Katu Arkonada, analista internacional e integrante de la Red de intelectuales en Defensa de la Humanidad quien realizó un análisis de la nueva etapa que se abre en el país azteca y calificó al nuevo presidente como “un nacionalista revolucionario”.

 

¿Cuáles son los desafíos de Andrés Manuel López Obrador?

Bueno, es una pregunta complicada de responder. Todos estos últimos sexenios de gobiernos priístas y panistas han dejado un país con indices de pobreza y desigualdad similares a la de los años 90, donde la doctrina del shock neoliberal no solo ha dejado pobreza y desigualdad sino también un país sumido en la violencia, con amplias partes del territorio mexicano donde no hay presencia del Estado y es controlado por el narcotráfico. Pero por sobre todas las cosas tenemos un país con un nivel corrupción institucionalizada y estructural. Creo que esos son los principales desafíos y que han sido las banderas del propio López Obrador durante la campaña.

En países como Argentina, Brasil o Ecuador, la corrupción fue una bandera de gobiernos de derecha e incluyó cierta persecución contra líderes opositores en procesos bastante cuestionables. En el caso de México, ¿de qué hablamos cuando hablamos de lucha contra la corrupción?

La lucha contra la corrupción fue su principal referente de campaña y de gobierno, y es lo que la gente ha votado. Cuando la gente vota contra la corrupción lo hace contra el modelo neoliberal y la destrucción social y económica que el neoliberalismo ha generado. Verdaderamente, el neoliberalismo en México ha dejado pobreza, desigualdad y violencia, con más de 200 mil muertos y 35 mil desparecidos. No olvidemos que es en un país del G20 -no estamos hablando de un país pequeño- en donde la desigualdad y la corrupción es terrible y está institucionalizada. Un ejemplo claro es el caso de la cancelación del aeropuerto de Texcoco en Ciudad de México que contaba, no solo con costos estratosféricos para un país como México, sino también que implicaba un negocio para todas las inmobiliarias y constructoras cercanas al PRI. El costo de mantenimiento era de 2 mil millones de dólares anuales para un aeropuerto construído sobre un lago, es decir, en un territorio que se hunde. Estamos hablando de una economía hecha para reproducir el esquema de corrupción y con un peso fuerte de la economía criminal que, según especialistas, representa mas del 10 por ciento del PBI total. Es muchísimo e implica que para que ese dinero se reproduzca hay más del 50 por ciento de la población bajo el umbral de la pobreza con un salario mínimo de 88 pesos mexicanos diarios, estamos hablando de cuatro dólares diarios, 120 dólares al mes, uno de los salarios mínimos mas bajos de América Latina. Insisto, en un país del G20. Por eso, el voto a López Obrador es contra todo el sistema neoliberal y un voto de esperanza a un hombre que no viene de la politica tradicional y cuando gobernó la Ciudad de México lo hizo diferente y transformándola. La mayoría que tiene el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) en Diputados, Senadores y cinco de las nueve gobernaciones, es un poder que permite una correlación de fuerzas para cambiar las cosas.

¿Alcanza con eso para abordar problemáticas como la del narcotráfico?

En primer lugar, hemos aprendido del ciclo progresista latinoamericano que llegar al gobierno no es tener el poder. Ademas del poder político, los poderes económico y mediático son actores fundamentales que no pueden quedar al margen del análisis. En cualquier caso, lo que parece que no ha funcionado es esta famosa “guerra contra el narcotráfico” impulsada por Felipe Calderon que arrojó 200 mil muertos. Se ha naturalizado a tal punto la violencia que podemos encontrar trailers llenos de restos humanos, fosas comunes o, solamente en este año, 10 periodistas asesinados, sobre un total de 150 en el sexsenio de Enrique Peña Nieto. Hay un nivel de sesión de la soberanía territorial a la economía criminal muy grande. Probablemente no se pueda hacer todo lo que se quiera, teniendo en cuenta que tenemos como vecino a Estados Unidos que es el principal consumidor de droga del mundo, pero si creo que AMLO llega con la voluntad de generar otro tipo de políticas. Por eso ha hablado de una amnistía para los más pobres, los campesinos encarcelados por delitos de narcotráfico y cuyo único delito fue plantar droga para ganarse la vida mientras los narcos andan por el país con total impunidad. Se ha planteado eso, se está dando el debate sobre el tipo de policía y ejército que se necesita para enfrentarlos y es muy posible que se legalice totalmente la marihuana para consumo personal y la amapola, con lo que va a chocar con intereses de los narcos y las farmacéuticas. Si cuando pase un año, tenemos un indice de muertos menor a este año significara que vamos por el buen camino.

 

¿Que relación crees que tendrá AMLO con Trump?

AMLO no es un tipo que venga de la izquierda sino de la más rica experiencia del nacionalismo revolucionario con referentes como Benito Juárez o Lázaro Cárdenas que recuperó la soberanía del petróleo y, en ese sentido, creo que la relación con Estados Unidos será de igual a igual. La sesión de soberanía mexicana que hizo la propia Cancillería del gobierno a nivel territorial, económico y político respecto a EEUU no se va a producir. EEUU sabe también que si quiere una relación cordial con Mexico debe pasar por el respeto mutuo. La soberanía en política exterior será muy importante, dado que la Cancillería mexicana ha estado subordinada a los intereses de la Secretaría de Estado norteamericana. En ese sentido, creo que la gestión del Canciller Marcelo Ebrard, quien ya fue sucesor de Lopez Obrador en la alcaldía de Ciudad de México, estará centrada en la recuperación de esa soberanía, sobre todos en dos principios básicos: el principio de no injerencia y el de autodeterminación de los pueblos. Andrés Manuel ha dicho que es muy difícil que México condene violaciones de Derechos Humanos en otros países del mundo, en el caso de que se produzcan, cuando en México las violaciones son diarias. Nos quejamos de Estados Unidos, pero en nuestro país se violan por igual los derechos humanos de los hermanos migrantes centroamericanos. Creo que de ahí habrá una nueva política migratoria más basada en los derechos de las personas que en la política represiva y de contención de la frontera sur.

 

El progresismo latinoamericano tiene mucha expectativa en Lopez Obrador. ¿Será un presidente latinoamericanista?

Lopez Obrador tiene una mirada nacionalista, revolucionaria y de soberanía. No necesariamente es de izquierda latinoamericana tradicional pero hay cuestiones importantes como la presencia en la asunción presidencial del vicepresidente de EEUU, Mike Pence, y la de Nicolas Maduro. De hecho hay imágenes en las que López Obrador, lejos de ser chavista, saluda con un abrazo y le agradece a Maduro por haber ido a su asunción. En su discurso habló de “su amigo Evo Morales” y el propio Evo fue el mandatario más aplaudido. En México hay una especie de necesidad de mirar al sur luego de tantos años dándole la espalda a América Latina por mirar al vecino del norte. Creo que habrá equilibrios y la Cancillería tiene la intención de fortalecer esos vínculos con la región. Los va a tener, como es lógico, con EEUU, Canadá, con los países del G20 y la Unión Europea, pero desde luego que se abriría una nueva etapa de relación con América Latina, no solo con el sur, sino con centroamérica, con quien compartimos muchos lazos culturales y el drama migratorio. Es curioso como los medios de comunicación nos enseñan todos los días lo que esta pasando en la frontera venezolana pero nadie explica porque la gente tiene que escapar de Honduras y cuáles son los efectos devastadores del gobierno para que familias enteras crucen México para llegar a ese sueño americano que propone EEUU.

Hay una politización del debate público muy importante. Todos estamos discutiendo sobre el aeropuerto, las consultas, las medidas económicas y la política exterior y eso es algo muy bonito. Las decisiones antes se tomaban en una mesa con diez banqueros, hoy la toma el presidente apoyándose en consultas populares. México pasará de una democracia representativa a una participativa.

 

12 diciembre, 2018

Sobre el Autor

Augusto Taglioni

Director de Resumen del Sur, periodista. Mar del Plata