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Rusia y Ucrania coninúan la batalla naval en el Mar Negro

poroshenko

El domingo 25 de noviembre tuvo lugar una serie de escaramuzas entre la armada rusa y ucraniana cerca de la Península de Crimea, hecho que pone en peligro la delicada paz entre Rusia y Ucrania. Alrededor de las 7:00 (hora de Moscú), la guardia costera rusa cerró el paso y atacó a tres barcos ucranianos en la bahía de Kerch, zona estratégica fundamental que une al Mar Negro y el Mar de Azov. Las embarcaciones fueron remolcadas a la costa rusa y se encuentran bajo control del FSB.

De acuerdo con la versión ucraniana, sus barcos respondieron a una “provocación” por parte de la guardia costera rusa que empujó literalmente (video disponible en el artículo “Rusia y Ucrania juegan a la batalla naval en el Mar Negro”) a uno de sus navíos mientras circulaban por el Mar Negro, mar de libre acceso para todos los países limítrofes. Como consecuencia de este incidente fueron heridos 6 ciudadanos ucranianos que se encuentran rehenes de la Armada rusa.

Según la versión rusa, los barcos ucranianos estaban accediendo a territorio ruso sin haber dado el correspondiente aviso previo. De acuerdo con la ley marítima internacional, se debe notificar hasta 24 horas antes del ingreso al territorio de otro país. Los barcos ucranianos no sólo no dieron aviso previo sino que se negaron a responder los llamados de la guardia costera rusa. La situación resulta aún más sospechosa ya qeu no se trata de simples barcos sino de buques de guerra: dos lanchas artilladas (Berdiansk y Nikopol) y un remolcador (Yani Kapu).

A diferencia de lo que dice Kiev, el Kremlin sostiene que hubo 3 personas heridas (no 6) y que no se trata de simples marineros sino de personal del SBU (Servicio de Inteligencia de Ucrania) que se trasladaban con una gran cantidad de armamento. Los heridos fueron atendidos y se encuentran a disposición del poder judicial ruso por al menos dos meses, hasta que declaren en forma oficial junto con otros 25 ciudadanos ucranianos detenidos por haber violado las fronteras rusas.

 

La ley marcial en Ucrania

Este hecho desató la paranoia en Ucrania o, por lo menos, la de su presidente Petró Poroshenko. El mandatario ucraniano está convencido que Rusia planea una invasión por tierra, probablemente a través de la región del Donbás, motivo por el cual convocó una reunión del gabinete militar para imponer la ley marcial por 60 días. Luego de una caótica reunión de la Rada (Parlamento ucraniano) se aprobó con 276 votos a favor la aplicación de la ley marcial durante 30 días, un tiempo menor al propuesto inicialmente para no entorpecer la campaña electoral que comienza a fines de diciembre.

La resolución entró en vigor el 26 de noviembre en los 10 oblást lindantes con Rusia y el Mar Negro y estará vigente hasta el 27 de diciembre. La aplicación de la ley marcial implica la posible suspensión de los derechos civiles y una importante movilización militar hacia las fronteras, especialmente hacia las fronteras con las auto-proclamadas repúblicas de Lugansk y Donetsk. A partir del viernes 30 también se prohibió la entrada a todos los ciudadanos rusos hombres entre los 16 y los 60 años de edad.

Moscú considera que todo este circo se debe una cuestión de política interna de Ucrania. Según esta hipótesis, las encuestan dan muy bajos resultados de popularidad para el actual presidente ucraniano. Simular una amenaza externa le permite, por un lado, aplicar la ley marcial (recurso que no se ha utilizado ni siquiera en los momentos más tensos del Euromaidán) y restringir los derechos de los ciudadanos, y por el otro, erguirse como el líder de los rusófobos dentro y fuera de su país.

Días posteriores al incidente, el presidente ruso Vladímir Putin declaró: “el actual gobierno de Kiev vende con éxito un humor anti-ruso, no le queda nada más para vender. Da la sensación de que se sale con la suya en todo lo que hace. Si hoy exige comer bebés para el desayuno es probable que se los den y ¿qué es lo que van a decir? ´queremos comer y no podés hacer nada al respecto´”.  

 

Repercusiones internacionales

Kiev también ha solicitado ayuda militar internacional para defender su integridad territorial ante la tensión con Rusia. En una entrevista con el diario alemán Bild, Poroshenko pidió a la OTAN que desplace sus buques de guerra al Mar Negro y está en tratativas con EEUU para crear una base naval de dicho país en la frontera con Rusia.

Si bien el Consejo de Seguridad de la ONU se negó a debatir el hecho de “terrorismo marítimo” presentado por Rusia y la OTAN declaró que “respalda plenamente la soberanía y la integridad territorial de Ucrania”, no se han redactado aún sanciones contra Rusia. Para mayor desilusión, la canciller alemana Angela Merkel expresó “queremos pedir a la parte ucraniana que obre con prudencia (…) la solución militar es imposible“. En concordancia con esta posición “conciliadora”, Alemania ha ratificado su deseo de construir el gaseoducto Nord Stream 2.

También se ha especulado con que la decisión de montar este espectáculo justo antes del G20 buscaba generar (aún más) tensiones entre Rusia y EEUU. Este objetivo fue parcialmente logrado, ya que el presidente estadounidense Donald Trump luego de una actitud dubitativa anunció vía twitter que no acudiría a la reunión bilateral con Putin “basado en el hecho de que las naves y los marineros no han regresado a Ucrania desde Rusia”.

 

Balances y perspectivas

La hipótesis del Kremlin de que el episodio en la bahía de Kerch es un circo montado para resolver problemas internos del gobierno actual de Ucrania no es tan descabellada. Poroshenko no tiene ningún logro en el cual apoyarse para pedirle al pueblo que lo vuelva a votar. Su presidencia consistió en una muy mala administración que profundizó la crisis económica en la cual se encuentra el país desde hace años, sumada a una gestión de las relaciones internacionales basada en la retórica anti-rusa y una actitud de vasallo frente a EEUU y la Unión Europea.

Otro dato no menor es que las relaciones entre Rusia y el resto de las potencias  han cambiado mucho desde que Poroshenko fue electo tras el Euromaidán de 2013-2014. En ese momento, todos estaban dispuestos a crear sanciones y a condenar públicamente al Kremlin por su intromisión en Ucrania. Ahora, por el contrario, la OTAN no recrudece sanciones, Merkel llama a la prudencia y ratifica los negocios con Moscú y Trump deja en evidencia que la suspensión de la reunión bilateral con Putin se debe a cuestiones internas de su país.

En el marco de su reunión en el G20, Putin y Merkel anunciaron que en los próximos días se realizará una reunión entre los representantes de Ucrania, Rusia, Alemana y Francia para discutir la crisis en la bahía de Kerch. Tendremos que esperar el desenlace de esta reunión y seguir el día a día de la ley marcial en Ucrania para ver cómo se inaugura la campaña electoral que tanto preocupa a Poroshenko. Lo que sí es claro es que al día de hoy el presidente ucraniano arranca perdiendo.

 

5 diciembre, 2018

Sobre el Autor

Noelia Pérez Rivaben