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AMLO asumió como presidente de México

Andrés Manuel López Obrador juró como presidente constitucional de los Estados Unidos Mexicanos, resultado de su contundente triunfo en la elección del pasado primero de julio. Salvo la ruptura del compromiso de los panistas por no incurrir en escándalos, la ceremonia solemne de Congreso General se selló con el atronador coro de los tres ¡Viva México! que el mandatario enunció al terminar su discurso.

Se dejó de lado el protocolo y la ostentación, característicos durante décadas en las administraciones del PRI –con continuidad del PAN–. El temor que generaba la ausencia del Estado Mayor Presidencial (EMP) en torno al ceremonial, se despejó por la fuerza y respaldo popular con que López Obrador hizo su ingreso.

A las 9 de la mañana con cuatro minutos, con un quórum de 448 de los 500 diputados y 110 de los 128 senadores, se inició la sesión de Congreso General. Los partidos políticos emitieron su respectiva postura en torno al futuro gobierno. Y dos horas después comenzó la transmisión del poder presidencial.

En dos minutos, Andrés Manuel López Obrador se convirtió en el nuevo mandatario. Se comprometió con el juramento al que lo obliga la Constitución, y al cual introdujo el concepto de democracia: Honorable Congreso de la Unión, pueblo de México: protesto guardar y hacer guardar la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y las leyes que de ella emanen, y desempeñar leal y patrióticamente el cargo de Presidente de la República que el pueblo me ha conferido de manera democrática, mirando en todo por el bien y la prosperidad de la unión. Y si así no lo hiciere, que la nación me lo demande.

En los balcones del primer piso del salón de Plenos, ya se habían instalado los invitados especiales. Michael Pence, vicepresidente de Estados Unidos, acompañado de Ivanka Trump, hija del mandatario estadounidense, ocuparon el palco A, junto a los gobernadores de California y de Texas. Al costado, en el palco central, la familia de Andrés Manuel López Obrador, su esposa Beatriz Gutiérrez y sus cuatro hijos.

No obstante, el servicio protocolario de la ceremonia situó a la hija del magnate junto a la esposa del Presidente de la República. Ahí se instalaron Juan Ramón de la Fuente y Alfonso Romo. Se esperaba con expectativa el arribo de Nicolás Maduro, presidente de Venezuela, pero a esa hora venía aún en vuelo de Caracas a Ciudad de México.

En el balcón de prensa los reporteros atendían lo que sucedía en el contiguo, destinado a invitados especiales. Antes de que López Obrador asumiera, se observó a un Carlos Slim afable que tomó fotografías del recuerdo a los gobernadores y charló largo con el de Chiapas, Manuel Velasco, y el tabasqueño, Rafael Marín Mollinedo, considerado uno de los hombres de confianza del Presidente de la República.

El poderoso empresario grabó en su teléfono celular todo el discurso presidencial. En ese sitio los gobernadores de Campeche, Alejandro Moreno Cárdenas; el de Oaxaca, Alejandro Murat; del estado de México, Alfredo del Mazo –iniciada la ceremonia– atendieron y aplaudieron los anuncios del mandatario, mientras Enrique Alfaro, gobernador de Jalisco, ni se inmutó por los efectos que producía el mensaje entre los personajes a su alrededor.

A unos días de que la autoridad electoral decida la impugnación del caso Puebla, y como en política la forma es fondo, la única gobernadora electa no invitada fue la esposa de Rafael Moreno Valle, Martha Érika Alonso, y sí, en cambio, se convocó a Miguel Barbosa, excandidato a gobernador por Morena.

Entre los invitados especiales se encontraban grandes empresarios como Miguel Alemán Velasco, Carlos Hank, Miguel Alemán Magnani, Bosco de la Vega, incluso El Toro de Etchohuaquila, Sonora, Fernando Valenzuela.

 

Bandera y gritos

En su afán de rechazar la presencia de Nicolás Maduro, los panistas, encabezados por Juan Carlos Romero, Josefina Vázquez Mota, Kenia López y Gustavo Madero, llegaron al extremo del ridículo cuando el Presidente mencionó, entre la lista de invitados especiales al mandatario venezolano. De inmediato los panistas desplegaron bajo la tribuna una manta que rezaba ¡Maduro, no eres bienvenido! Luego gritaron hacia las galerías: ¡Dictador, dictador, dictador! Sólo que el objeto del reclamo panista aún no llegaba a México.

 

Fuente: La Jornada.

 

2 diciembre, 2018

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Redacción Resumen del Sur