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¿Qué podemos esperar del G20?

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20 Jefes de Estado, 8 organismos internacionales y varios países invitados se reunirán del 30 de noviembre al 1 de diciembre en la Ciudad de Buenos Aires con una agenda basada en la defensa de una gobernanza global que hace varios años viene crujiendo. 

Es importante preguntarse ¿qué podemos esperar de un espacio de debate que carece de consensos? Antes de meternos en el análisis más fino de lo que puede llegar a suceder en los próximos días, remontémonos al origen histórico del G20.

 

¿Qué es el G20?

Nació en 1999 como una ampliación del G7 integrado por Estados Unidos, Reino Unido, Alemania, Francia, Italia, Canadá y Japón. Durante la década del 90 representó el 50 por ciento del PBI del planeta. Luego de sumar a Rusia y Australia, y ante el auge de las llamadas “economías emergentes” como China, India o Brasil, el grupo de países industrializados incrementó la base de socios para concentrar el comercio global e instrumentar la estrategia globalista. 

Esta estrategia entró en un período de estancamiento durante la presidencia de George Bush (h) que adoptó una lógica bilateral en términos comerciales, hasta el estallido de la crisis financiera (2007/2008) que lo obligó no solo a reeditar el G20 sino también a convocar a los presidentes de los países integrantes, algo que anteriormente no sucedía. 

'El G20 nació en 1999 como una ampliación del G7' Click To Tweet

 

Desde 2008 hasta hoy, se reunieron 13 veces y debatieron una multiplicidad de medidas para salir de una crisis que afectó a las principales potencias del mundo. Impuestos para los ricos, combatir cuevas fiscales y otras medidas de corte heterodoxa fueron parte de la agenda durante los primeros años de la crisis, hasta que la misma se trasladó a las economías emergentes. Tras lograr exportar dicha crisis, la agenda volvió a tener una hegemonía ortodoxa basada en los pilares de ajuste de organismos como el FMI, el Banco Mundial o la OCDE. Pero lo que parecía volver a ser un proyecto multilateral y global con el libre comercio como motor, se topó con la propia crisis de la globalización que depositó a un outsider como Donald Trump en la presidencia de la primera potencia del mundo. Volver a empezar.

'Desde 2008 hasta hoy, se reunieron 13 veces' Click To Tweet

Su aparición cristalizó la crisis del orden global vigente y derribó los consensos que hasta el momento habían sido parte del período de transición postcrisis 2008, al punto tal que en la reunión del año pasado en Hamburgo, el mandatario norteamericano se negó a firmar el documento final. 

De todas formas, cabe destacar que los Jefes de Estado reunidos en nuestro país representan el 85 por ciento del PBI del planeta, el 66 por ciento de la población, el 80 por ciento de las inversiones y 75 por ciento del comercio.

 

¿Cuál será la agenda de esta cumbre?

Los cuatro puntos centrales de la reunión girarán en torno al futuro del trabajo, infraestructura para el desarrollo, la alimentación sostenible y la perspectiva de género. Más allá de las formalidades, esta cumbre estará cargada de tensiones propias de la geopolítica actual: guerra comercial entre China y Estados Unidos, la preocupación de la Unión Europea y la Casa Blanca alrededor del aumento de la tensión entre Rusia y Ucrania, el Brexit y la crisis entre Turquía y Arabia Saudita por el asesinato de Kashoggi (que viene acompañado de una denuncia de la ONG Human Right Watch, y un pedido de interrogatorio a la justicia argentina). ¿Habrá reunión entre Erdogan y el príncipe saudí, Mohammed Bin Salman?. Difícil. Como vemos, son temas demasiado graves como para mantener la cordialidad.

la confirmación de la cena entre Donald Trump y Xi Jinping podría implicar una tregua en le… Click To Tweet

 

La atención de estos días estará puesta en las fotos de pasillo y las reuniones bilaterales (o la falta de ellas) que permitirán demostrar el nivel de tensión. Por ejemplo, la confirmación de la cena entre Donald Trump y Xi Jinping podría implicar una tregua en le guerra comercial. Algo que pone en vilo a gran parte del planeta e incide a la definición de alianzas, especialmente, en América Latina en donde Estados Unidos pretende instaurar una nueva Doctrina de Monroe que aísle al gigante asiático. En cambio, el convite entre el presidente norteamericano y su par ruso, Vladimir Putin, está en duda luego de la escalada de violencia entre Rusia y Ucrania. Cabe recordar que las sanciones contra Moscú fueron impulsadas por la Casa Blanca y la Unión Europea luego de la anexión de Crimea a la Federación Rusa a través de un referéndum. No obstante, no se descarta un diálogo entre Putin y Merkel para abordar el conflicto que, además, incorpora al gobierno derechista de Italia que propone aliviar las tensiones contra Rusia en una clara señal de fisura dentro del sistema de integración europeo.

Otra tensión es que la reina entre Inglaterra y Estados Unidos luego de la aprobación del Brexit en el Parlamento Europeo. Si bien aún falta el apoyo del Parlamento, el gobierno inglés reconoció que la salida significará una reducción del 3,1 por ciento del PIB en los próximos 15 años. Una cifra cercana a los 70.000 millones de euros. En ese marco, Trump cuestionó la intención de Theresa May de garantizar una salida lo más armónica posible y mantener la relación comercial con el bloque europeo. Trump quiere construir un bloque anglosajón que ponga al Reino Unido bajo el ala norteamericana y lo aleje de la Unión Europea.

los temas relevantes para las potencias no cuentan con los consensos Click To Tweet

 

El resquebrajamiento de la estrategia globalista es innegable y las disputas se multiplican tanto como el cruce de acusaciones. Es así que los temas relevantes para las potencias no cuentan con los consensos ni siquiera para la redacción de un documento final, objetivo de mínima de los organizadores.

Sobre los cuatro puntos que aparecen en el folleto de invitación del encuentro, es importante enfocarse en el futuro del trabajo. Aquí, el debate es interesante y requiere de mucha atención dado que lo que proponen es el avance de las nuevas tecnologías en las cadena de valor y la fuerza de trabajo, es decir, el inevitable reemplazo de seres humanos por maquinas también conocida como “inteligencia artificial” que se viene aplicando en diferentes países. Si bien es cierto el carácter inevitable de la globalización, es falsa la garantía de bienestar con la que presumen las principales potencias e, incluso, países subsdesarrollados como Argentina. 

Por eso, vale la pena preguntarse, ¿cuál será la forma para compensar lo inevitable? ¿Se aplicará una renta básica universal como proponen las potencias? ¿Cómo puede trasladarse esta a iniciativa a regiones del mundo como América Latina en donde persisten fuertes desigualdades sociales? Se tratan de debates que los Estados-Nación deberán intensificar su ritmo para contener el ejército de precarizados o desocupados que, si esto no se cuenta con la previsibilidad necesaria, se terminarán sumando a los más de 200 millones de desocupados relevados por la Organización Mundial del Trabajo en 2017 y que además, para este año se estima un aumento de 3,4 millones.

Hablar de modernización del trabajo puede resultar un mensaje lindo para grabarlo en un sobre de café, pero no parece ser suficiente para contener las enormes complejidades que nos muestra el planeta. 

 

Asumir disputas ajenas

Brasil y Argentina supieron jugar en tándem cuando lo que se discutía en estas cumbres eran las consecuencias de la falta de control en el sistema financiero o, como dijo Cristina Fernández de Kirchner en una de sus participaciones, “es necesario ir a un capitalismo en serio que pase por la producción y el trabajo y en el cual el consumo sea motor del crecimiento. 

En ese entonces, las posturas eran desde una lógica regional que pretendía ser autónoma y fortalecer lo que en es momento era un proceso de integración regional. 

En esta ocasión, nos encontramos con ambos países pensando por separado y asumiendo disputas ajenas como propias. ¿Cómo es esto? Cuando decimos que el G20 cristalizará la disputa por la hegemonía mundial, nos referimos a la grieta entre el proyecto globalista y los nacionalismos. 

Lejos de la idea de pensar una estrategia independiente, los dos países más importantes de Sudamérica adoptaron una postura ajena a sus intereses. En primer lugar, desde la asunción de Mauricio Macri, Argentina viene sufriendo las consecuencias de sus malas decisiones en materia de política internacional, cuando subordinó el crecimiento a la llegada de inversiones. Macri depositó su suerte (y lo sigue depositando) al proyecto global que murió con Donald Trump, por eso ahora depende de lo que Estados Unidos esté dispuesto a ceder para abrir una difícil relación comercial, independientemente de las gestualidades. Así, en un mundo que crece menos de lo esperado, el gobierno nacional no pudo firmar acuerdos de libre comercio con la Unión Europea y ni avanzar en acuerdos favorables con Estados Unidos. ¿Podrá avanzar con China en un contexto de guerra comercial con Washington?

Brasil y Argentina estarán en veredas enfrentadas defendiendo proyectos que no los benefician Click To Tweet

 

El caso brasilero es similar. La presencia de Michel Temer es intrascendente ante la inminente asunción de Jair Bolsonaro, cuya política exterior estará comandada por el ultraliberal Paulo Guedes y el Canciller Sergio Araujo, quien se manifestó en contra de la “ideología globalista”. El plan económico de Bolsonaro es aliarse automáticamente con Estados Unidos, aún cuando desde el 2009 es el primer socio comercial de China.

Es así que Brasil y Argentina estarán en veredas enfrentadas defendiendo proyectos que no los benefician en absolutamente nada.

Del G20 podemos esperar lo que es: un ámbito de transición en un orden mundial convulsionado con escasas herramientas para resolver los problemas existentes donde las sonrisas son solo para la foto. Argentina será anfitriona de la cristalización de esa crisis, propia de la disputa de la hegemonía mundial y observadora de una situación global que, por sobre todas las cosas, la excluye.

29 noviembre, 2018

Sobre el Autor

Augusto Taglioni

Director de Resumen del Sur, periodista. Mar del Plata