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Nacionalismo, liberalismo y Make Brasil Great Again

bolsoaraujo

Jair Bolsonaro y Ernesto Araújo.

 

El elegido de Jair Bolsonaro para el Ministerio de Relaciones Exteriores de su futuro gobierno es una muestra del posicionamiento que Brasil tomará en el orden internacional. Existe una puja dentro del sistema capitalista mundial, donde los distintos bloques de poder pugnan entre el globalismo y el nacionalismo. 

Hasta ahora, habíamos visto al sistema global crujir en la pelea entre Donald Trump y el proyecto encarnado por Barack Obama, Hillary Clinton y las grandes empresas transnacionales que impulsaban mega acuerdos de libre comercio a través del TTP y el TTIP. También observamos la disputa constante por la permanencia del sistema de integración europeo que aún no termina de colapsar entre el Brexit, la crisis internacional en sus facetas económica, migratoria y política que envalentona a expresiones de ultraderecha en todo el viejo continente. 

Mientras Estados Unidos y la Unión Europea sufrían el impacto de la crisis, América Latina atravesaba un período de retracción, producto de la caída de los commodities y, por consecuencia, movimientos en la política económica doméstica. Esto sucedió en el segundo semestre de 2014, meses después de la reelección de Dilma Rousseff en Brasil y un año antes de la elección presidencial en Argentina.

Aquel era un mundo de bloques en el que la hegemonía norteamericana estaba en disputa con China… Click To Tweet

 

En ese momento, los dos países más importantes del Mercosur hablaban de BRICSA, es decir, la posible incorporación de Argentina al grupo de economías emergentes integrado por Brasil, China, India, Rusia y Sudáfrica, que intentaron mover la estantería de la arquitectura económica vigente desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. Evo Morales obtenía una victoria contundente en Bolivia con un apoyo del 60 por ciento de los votos y el Frente Amplio de Uruguay lograba seguir en el Gobierno con una victoria de Tabaré Vázquez sin demasiados sobresaltos. Nadie hablaba de Trump ni de la posibilidad de que el Reino Unido saliera de la Unión Europea, ni mucho menos de la renuncia de David Cameron quien, un año después, ganó las elecciones generales con holgura. No obstante, un desconocido para la prensa mundial, Jair Bolsonaro era el diputado más votado de la historia de Río de Janeiro. Pero ni por asomo llegaba al 10 por ciento de intención de voto.

Aquel era un mundo de bloques en el que la hegemonía norteamericana estaba en disputa con China y Rusia. Donde había un proyecto para América Latina que a todas luces se presentaba más independiente de lo que se presenta en la actualidad. El sistema de pactos en Brasil se respetaba como la Constitución y el PRO era considerado en la Argentina, un partido vecinal sin posibilidades de articular un proyecto de alcance nacional.

Dos años después, Dilma fue destituida después de un pésimo y corto segundo mandato. Mauricio Macri se convirtió en el presidente de Argentina. Donald Trump derrotó a Hillary Clinton y el Reino Unido votó la salida de la Unión Europea por la vía de un referéndum vinculante forzando la renuncia de Cameron.

´Un nuevo capítulo de la crisis marcado por las fisuras del proyecto globalista´ Click To Tweet

 

¿Cómo es que cambió todo en tan poco tiempo? Pasaron cosas.

Sergio Moro, con información suministrada por Estados Unidos, destapó la olla de la operación Lava Jato y dispuso detenciones que, con la ayuda de los medios de comunicación, destruyó casi por completo al sistema político de Brasil. Ese proyecto global que Obama y Angela Merkel defendieron a capa y espada empezó a tambalear dando inicio a un nuevo capítulo de la crisis marcado por las fisuras del proyecto globalista.

Todo este prólogo sirve para llegar a Ernesto Araujo: el diplomático de carrera con 29 años de experiencia que será el Canciller del gobierno de Jair Bolsonaro. Esto no es solo el repaso de la biografía de un futuro funcionario, sino el intento de desgajar lo que a todas las luces es un nuevo posicionamiento geopolítico de la principal potencia sudamericana. Decisión que, casi con seguridad, traerá fuertes consecuencias.

Dice el futuro canciller de Brasil que el nacionalismo es ´una ansia por Dios´ Click To Tweet

 

“Soy Ernesto Araújo. Tengo 28 años de servicio público y también soy escritor. Quiero ayudar a Brasil y al mundo a librarse de la ideología globalista. Globalismo es la globalización económica que pasó a ser comandada por el marxismo cultural”, afirmó el futuro canciller en su presentación en su blog “Metapolítica”, creado en septiembre de este años para defender la candidatura de Bolsonaro.

Defensor del nacionalismo de Trump, el futuro Canciller dice que “el nacionalismo no es una doctrina económica y política ni un proyecto de expansionismo sino un pan-nacionalismo” y “una ansia por Dios”.

Acá se combinan varios elementos: anti-globalismo, unilaterlaidad y fundamentalismo religioso. Todos valores que están muy presentes en la actual administración norteamericana, pero que se ven con más densidad en el sostén religioso del proyecto de Bolsonaro.

Se puede decir que la incorporación de Araujo es la intención más clara de Bolsonaro de elegir a Estados Unidos como principal aliado estratégico. Ahora bien, hay un elemento que choca con la idea que promueve la Casa Blanca y tiene que ver con el liberalismo económico. De no suceder ningún acontecimiento, Pablo Guedes conducirá los hilos de la economía que tendrá con pilar fundamental el libre comercio, ajuste fiscal, reformas regresivas para las mayorías (laboral-previsional), privatizaciones de empresas públicas y entrega de los recursos naturales. ¿Convivirá el nacionalismo anti-globalista con el liberalismo económico? Cabe destacar que los euroescépticos europeos y Donald Trump no proponen justamente eso en términos económicos. En este caso, parece que serán parte de la misma gestión estatal que, basada en la decodificación del pensamiento de Araujo, está relacionado con la idea de la libertad. “No hay nada que el PT odie tanto como la libertad: la libertad económica, de pensamiento, de expresión… Ello debido a que el PT, fiel al bello ideal socialista, odia el ser humano”, escribió en su blog de catarsis en medio de la intensidad electoral. 

´Araujo es la intención más clara de Bolsonaro de elegir a EEUU como principal aliado… Click To Tweet

 

Lo que parece ser un experimento geopolítico en realidad esconde la vuelta de una brutal dependencia que derriba toda posibilidad de construir un proyecto de región con algún atisbo de autonomía política, comercial y militar.  El unilateralismo brasilero planchará al Mercosur y le dará fuertes dolores de cabeza a la Argentina, justo en un año electoral. 

Si bien para Araujo el objetivo del Ministerio de Relaciones Exteriores en su Gobierno será “incrementar los negocios con todo el mundo sin tendencia ideológica”, y retomar la iniciativa para que Brasil “vuelva a brillar” en el panorama internacional (un Brasil Great Again carioca), el gigante sudamericano se encamina a la más ideologizada de las relaciones internacionales, no solo por priorizar a gobiernos de derecha como el Chile de Sebastían Piñera, sino también a aquellos que se oponen al proyecto globalista. Pareciera que la fe en el multilateralismo de Macri y la persistencia en ello de la Unión Europea sacan rápidamente a Argentina y al viejo continente del radar comercial de Brasil.

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Más compleja es la situación con China, quien está en plena guerra comercial con Estados Unidos y es el primer socio comercial de Brasil desde 2009. ¿Pondrán en riesgo el 80 por ciento de la producción de soja que va al gigante asiático para cumplir con la Doctrina de Monroe del siglo XXI? ¿Qué pasará con el privatizado Paranaguá, segundo mayor puerto de granos que Michel Temer le cedió a una empresa china? Al mismo tiempo, como ya lo hemos analizado en este espacio, ¿ puede incidir la estrecha relación con Israel en las relaciones comerciales con los países árabes? De acuerdo con la Fambras (Federação de las Asociaciones Musulmanas de Brasil), el 45% de la carne de pollo y el 40% de la vacuna que el país exporta actualmente llevan el sello Halal, o sea, puede ser consumida según los preceptos islámicos. Brasil está dispuesto a cambiar su política exterior para cumplir con sus aliados, ¿lo hará también con la economía? 

Por lo pronto, sabemos que el mundo de bloques se ha desarticulado y la puja interna de los bloques de poder está diciendo presente en la medianera del vecino. Un vecino que decidió comprar disputas ajenas y comprometerse al máximo sin medir las consecuencias, bajo la intención de hacer combinar el nacionalismo anti-globalización con el ultraliberalismo económico. Un experimento en el que el pueblo es la rata de laboratorio.

 

16 noviembre, 2018

Sobre el Autor

Augusto Taglioni

Director de Resumen del Sur, periodista. Mar del Plata