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Brasil… ¿Y ahora?

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(Foto: Reuters / Sergio Moraes)

 

Jair Messias Bolsonaro es el nuevo presidente de Brasil luego de recibir el aluvión de 57 millones de votos que le permitió derrotar por diez puntos de diferencia a su competidor Fernando Haddad del Partido de los Trabajadores. Con el resultado sobre la mesa y la certeza de su asunción el próximo 1 de enero, las preguntas sobre el futuro del gigante sudamericano se multiplican. ¿Se moderará una vez que llegue al Palacio Planalto? ¿Sellará acuerdos con las fuerzas políticas tradicionales del país con representación en el parlamento? ¿Exterminará a la izquierda como dijo la semana previa de la segunda vuelta? ¿Cómo es posible que lo haga?

´Quienes votaron por Bolsonaro no necesariamente son fascistas que coinciden con su discurso´ Click To Tweet

 

Todos estos interrogantes se irán saldando una vez que anuncie su equipo de gobierno y comience el con ejercicio material de la conducción del poder Estado. Lo que está claro es que Brasil es demasiado grande y complejo como para gobernarlo solo. En ese sentido, hay que pararse sobre las pocas certezas para ensayar algunas hipótesis respecto de lo que se viene en esta nueva e intensa etapa que comenzará a vivir el país. La clave para entender la orientación que Bolsonaro le dará al Gobierno se deberá dividir en dos: política y economía.

 

“Más Brasil menos Brasilia”

En términos políticos, el partido de Bolsonaro (el Partido Social Liberal) tendrá un bloque de 52 diputados, 4 senadores y gobernará tres Estados, entre ellos, Río de Janeiro. Seguramente, conseguirá voluntades de otros partidos o bloques sociales (evangelistas, rural) y tendrá una relación muy virtuosa con los tres gobernadores del PSDB, especialmente con Joao Doria,  los tres del PMDB y el restante del Partido Novo, por citar algunas alianzas posibles.

El presidente electo hizo campaña diciendo, entre otros postulados, que “es necesarios más Brasil y menos Brasilia” posicionándose en la vereda de enfrente de la política tradicional. Un estilo similar al “drenar Washington” que Donald Trump utilizó para demonizar a la política y aumentar su representatividad en sectores que la miran con recelo.

´La verdadera derrota la sufrió la política´ Click To Tweet

 

El colapso del sistema político, carcomido por los escándalos de corrupción, y el rol central del poder judicial, generó una crisis profunda que separó a la sociedad de los dirigentes políticos. Quienes votaron por Bolsonaro no necesariamente son fascistas que coinciden con lo más reaccionario de su discurso (muchos sí), sino que son hombres y mujeres de trabajo que se sienten indignados con un sistema que quedó expuesto en el manejo de fondos millonarios de dinero, mientras muchos de ellos tienen más de un trabajo para poder llegar a fin de mes. El taxista, la camarera o el comerciante que votaron a Lula (e incluso a Dilma en 2010) se sienten cansados de una forma de administrar la cosa pública. Si a esto le sumamos el rol de los medios de comunicación en la instalación de un estado de situación y un desgaste lógico de quienes gobernaron 14 años, el surgimiento de un personaje de estas cualidades no debería sorprender tanto. Vale la pena destacar que, si bien hay un antipetismo radicalizado que expresó su apoyo a Bolsonaro, la verdadera derrota la sufrió la política.

De todas formas, en esta ocasión, no se trata de entender el voto a Bolsonaro, sino de pensar cómo va a gobernar una potencia tan importante como Brasil. En términos políticos no puede prescindir de la constitución de pactos, pero esto generaría contradicciones con su promesa de no realizar acuerdos con nadie. Esto es prácticamente imposible, a menos que el PMDB y el PSDB como fuerzas mayoritarias junto con el PT, sufran un éxodo que agudice la fragmentación y configure nuevos bloques dispuestos a acompañar al presidente. Aquí hay una diferencia clara con Trump, ya que el empresario norteamericano entró como outsider a una estructura que estaba armada y que, a regañadientes, lo sostiene. En cambio, con Bolsonaro estamos frente a un insider que intenta construir algo nuevo con lo viejo. 

´El nuevo jefe de Estado visitará Israel y Estados Unidos, dos de sus aliados estratégicos´ Click To Tweet

 

En este esquema de relaciones, suben las acciones de los gobernadores. Como decíamos, los tres del PSDB están más cerca de Bolsonaro que de Fernando Henrique Cardoso o Geraldo Alckmin. ¿Cuánto pueden demorar en dar un salto? No precisamente se tienen que poner otra camiseta. El PSDB está en ruinas después de una debacle electoral y puede reconvertirse en un especie de fuerza aliada (subordinada a los designios de Jair). El único escollo que puede tener Doria con Bolsonaro es la intención presidencial del gobernador paulista, pero para esto falta una eternidad. Por su parte, el PMDB que logró retener tres estados y el Partido Novo, tranquilamente pueden darle la gobernabilidad que necesita. 

 

Guedes toma la manija

El asesor económico de Donald Trump y posible Ministro de Economía, Pablo Guedes, se anticipó a todos y dio dos declaraciones importantes sobre el modelo económico que viene. La primera es interna y tiene que ver con la reforma previsional que tiene media sanción en el parlamento y que el año pasado fue frenada por el período electoral y una masiva movilización de la CUT (Central Única de los Trabajadores). Guedes evalúa la posibilidad de seguir reformando derechos laborales. 

La segunda declaración está ligada a la región. Guedes le bajó el precio al Mercosur al decir que tiene muchas restricciones y que no lo consideran prioritario, así como a la relación con Argentina. Esto sería un golpe fuertísimo para Mauricio Macri, que con un Mercosur debilitado o devenido a un área de libre comercio y una relación más enfocada en el Pacífico, implicaría un aumento del déficit comercial argentino, una probable devaluación de la moneda, una caída del sector industrial, un freno a las exportaciones  y, por sobre todas las cosas, una economía cada vez más financiera y menos productiva. En otras palabras, más inestabilidad (justo en un año electoral). De todas formas, el gobierno argentino aceptaría modificar la cláusula que le impide a los miembros del Mercosur firmar acuerdos de libre comercio por las partes, aún con el riesgo de que Brasil acapare aquellos acuerdos que Argentina pensaba conseguir como representante del bloque.

´La única alternativa posible al huracán Bolsonaro es aquello que el PT sea capaz de construir´ Click To Tweet

 

Además, se confirmó que el primer viaje de Bolsonaro como presidente no será Buenos Aires, sino a Santiago de Chile. Sebastián Piñera está recién arrancando su segundo mandato, integra la Alianza del Pacífico y goza de menor conflictividad que nuestro país y no tendrá unas intensas elecciones presidenciales el año que viene. Además, tienen en mente la construcción del Corredor Biocéanico que uniría el Atlántico con puertos chilenos en el océano Pacífico. El nuevo jefe de Estado irá antes a Israel y Estados Unidos, dos de sus aliados estratégicos.

Macri confía más en la multilateralidad que Bolsonaro. Como Trump, el exmilitar prefiere resolver unilateralmente los acuerdos comerciales. El inconveniente que puede tener el nuevo Brasil con el pacífico es la incidencia de China en un contexto de guerra comercial y un regionalismo abierto que EEUU decidió abandonar. 

De todas formas, el apuro de Guedes para dar anuncios deberá confrontar con la intención de las Fuerzas Armadas de debatir el modelo económico que, si bien ha venido abandonado el nacionalismos, tampoco coincide totalmente con el neoliberalismo brutal de Guedes. En este sentido, será interesante observar el recambio de las FFAA, el rol de los retirados y la continuidad de quienes están en el gobierno de Michel Temer.

 

Ni lerdo ni perezoso

Otra de las personalidades que hizo declaraciones públicas fue el Juez de primera instancia, Sergio Moro. Responsable de la caída en desgracia del sistema político, articulador de la detención ilegal a Lula Da Silva y con ambiciones de ocupar un lugar en Tribunal Supremo Federal, Moro felicitó a Bolsonaro y dijo que “es hora de recuperar la confianza en los partidos político”… parece que el problema solo era e PT. 

Con estos dichos, el mediático juez está tendiendo un puente de negociación que Bolsonaro seguramente acepte con el fin de aprobar leyes que le den más poder a la justicia sobre la política y presupuesto para seguir robusteciendo el enorme poder con el que cuenta. Ayer se conoció la noticia que el excapitán del ejército quiere al juez como Ministro de Justicia y, como venimos señalando por acá, un lugar en el STF que, finalmente, no sería ampliado.

 

“No teman, nosotros estamos”

Esta fue la frase de cierre de Fernando Haddad la noche de la victoria de Jair Bolsonaro. Entre otras cosas, se paró como líder de una oposición que buscará defender los derechos laborales y sociales y pondrá a la democracia por delante de las intenciones antidemocráticas.

Este discurso puede leerse como la intención de pensar el frente por la democracia en términos estratégicos luego de saldar todas las discusiones internas que tendrá el PT. Como toda fuerza que pierde una elección de esta magnitud deberá revisar errores del pasado, presente y futuro. 

´El juez Moro está tendiendo un puente de negociación que Bolsonaro seguramente acepte´ Click To Tweet

 

“Organizar la resistencia”, sostuvo Paulo Pimenta, jefe de la bancada de diputados pietistas. La pregunta es, ¿cómo?. El PT tiene la bancada más grande (57) y si se suman todas las fuerzas de centroizquierda puede alcanzar alrededor de 150. A su vez, cuenta con cuatro gobernaciones, a la que puede añadirse una quinta del PCdB. Esto, sumado al nordeste como base territorial y 45 millones de votos que se alcanzaron en el balotaje, describe de lleno a una fuerza que puede construirse como alternativa. 

Fernando Haddad tiene 59 años y, con todos los errores pueden encontrarse al asunto, realizó una campaña bastante meritoria como para no pasar desapercibido en la mesa chica petista. Un dato importante es que en el búnker de campaña, estuvieron Jaques Wagner, senador y exgobernador de Bahía y otros personajes que parecían perdidos dentro del esquema, como Aloizio Mercadante, exministro de Lula y Dilma. Evidentemente se necesita de todos.

La situación en Brasil debe ser un llamado de atención para las fuerzas políticas de la región que pretenden reconfigurar una propuesta progresista (tanto en Argentina como en Uruguay). El Frente Amplio busca la reelección en un escenario que ya tiene al empresario Edgardo Novick subido al tren del bolsonarismo. En el caso argentino, no se puede seguir demorando la unidad. Es obligación pensar la inserción en un mundo mucho más complejo que el de principio de siglo y es necesario incorporar la transparencia dentro de los ejes de campaña, ¿por qué? Simple, en Brasil destruyeron el Estado de Derecho en nombre de la lucha contra la corrupción. No dimensionar estos elementos en un eventual gobierno peronista o progresista, sería un acto de estupidez programática. 

El PT tiene que ser el motor de ese frente democrático que debe incorporar a la sociedad civil y organizar la reacción que no tardará en llegar. ¿Puede hacerlo? Solo una guerra fratricida en las entrañas petistas puede destruir esta posibilidad. Cace decir para quienes considera que la fuerza política de Lula camina en el desierto que, luego de sufrir la peor de las elecciones en las municipales de 2016 en donde perdió mas de 10 millones y la muerte parecía estar firmada, el PT terminó creciendo. En todo caso, tiene más reservas que otros para caminar en la tempestad.

En la difícil etapa que comienza en Brasil, aún con los errores que ya conocemos y la dificultad de dejar de cargar con la mochila de la corrupción, la única alternativa posible al huracán Bolsonaro es aquello que el PT sea capaz de construir.

30 octubre, 2018

Sobre el Autor

Augusto Taglioni

Director de Resumen del Sur, periodista. Mar del Plata