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El caso Khashoggi: Arabia Saudita deberá rendir cuentas a occidente

 

 

La desaparición del periodista el pasado 2 de octubre en el consulado saudita en Estambul generó desconcierto a escala global. Desde Turquía apuntan responsabilidades al reino árabe, mientras las fuertes presiones internacionales obligan a los sauditas a torcer su postura y reconocer responsabilidades. Una desaparición que no sólo genera rispidez en las relaciones entre Turquía y Arabia Saudita, sino que tensa la diplomacia con Estados Unidos, su histórico aliado occidental y proveedor de armamento.

En los últimos días, el gobierno turco dio a conocer imágenes que recorrieron el mundo. Las filmaciones muestran al propio Khashoggi ingresando al consulado de Arabia Saudita en Estambul el pasado 2 de octubre, luego de despedir a su novia Hatice Cengiz, quien lo esperó afuera durante 11 horas, según relató a The Washington Post. Desde ese momento, no hay rastros de su paradero, y las distintas versiones apuntan al reino árabe como el responsable de su desaparición y asesinato.

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Por lo pronto, lo que se conoce es que Khashoggi era un férreo opositor al príncipe heredero, Mohamed Bin Salman, motivo que lo hizo autoexiliarse en Estados Unidos en el año 2017, donde escribía columnas para The Washington Post. Las presiones al periodista comenzaron a recrudecer desde un momento en particular: las intervenciones militares en Yemen en 2015, comandadas por una coalición de países de mayoría suní, liderada por Arabia Saudita y apoyada por algunos miembros de la OTAN, hechos que fueron denunciados por Khashoggi.

Desde el gobierno de Turquía sugieren que Arabia Saudita es responsable del asesinato y posterior desaparición dentro del consulado del país árabe en Estambul y manifestaron tener videos y grabaciones registradas desde un reloj smart que evidencian las denuncias donde, dicen, se pueden escuchar las torturas a Khashoggi antes de ser ultimado. En la madrugada del lunes, tanto representantes de Turquía como de Arabia Saudita participaron de un allanamiento en el consulado donde se habría cometido el asesinato. La policía turca ratifica haber encontrado pruebas que apoyan la versión.

Trump no descartó la posibilidad de un castigo severo, aunque luego le restó responsabilidad a Arabia Click To Tweet

 

En tanto, desde Riad, capital de Arabia Saudita, sostuvieron algunas versiones más endebles, apañadas por la desaparición de evidencia trascendental, como los videos de las cámaras del consulado. Las autoridades sauditas expresaron que Khashoggi se retiró del consulado una vez finalizados sus trámites de divorcio con su exesposa y rechazan sus responsabilidades. No obstante, la retórica negacionista siguió con declaraciones del ministro de interior saudita, Abdelaziz bin Saud bin Nayef, quien cuestionó las acusaciones en torno a una campaña que buscaría desestabilizar. El príncipe Mohamed, por su parte, aseguró desconocer el paradero del periodista, en palabras del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, con quien mantuvo una conversación telefónica.

 

El entramado internacional

El secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo, arribó en las primeras horas de la mañana a Riad para encontrarse con el rey de Arabia Saudita, Salman bin Abdelaziz, con el fin de esclarecer la desaparición de Khashoggi. Las versiones preliminares indicarían que el gobierno árabe asumiría que existió autorización del príncipe Mohamed de interrogar al periodista y trasladarlo nuevamente a su país de origen. El nuevo escenario surge, probablemente, frente al pedido de explicaciones solicitado, no sólo por Trump, sino por Francia, Alemania y Reino Unido, quienes han exigido una investigación transparente sobre lo ocurrido el pasado 2 de octubre.

El posible cambio de la versión original expresada por Riad, manifiesta un contexto poco favorable para Arabia Saudita, que resulta un aliado trascendental en Medio Oriente y es el principal importador de armas de los países occidentales. Un Trump menos eufórico que de costumbre busca, aparentemente, exigir respuestas al reino árabe. Si bien no descartó la posibilidad de “un castigo severo”, el mandatario dejó en claro que no va a aplicar sanciones sobre los contratos armamentísticos que mantiene con Arabia Saudita al señalar que una posible sanción podría “perjudicar al empleo” de los estadounidenses.

En Arabia Saudita existen niveles descomunales de persecución periodística Click To Tweet

 

La cadena de rechazos estuvo engrosada por la ONU, que calificó los hechos como “crímenes muy graves”, a través de la Alta Comisionada de Derechos Humanos, Michelle Bachelet y exigió levantar la inmunidad de las autoridades sauditas implicadas en los hechos. El desplome de los mercados sauditas, en tanto, también trajo consecuencias económicas de importante calibre. Han caído un 9% desde la desaparición de Khashoggi y ha generado enorme rechazo en el empresariado internacional, que ha dado muestras de cortar vínculos con el país árabe.

Las respuestas de Arabia Saudita frente a posibles sanciones internacionales son el reflejo de las tensiones que empiezan a desplegarse a nivel global: “El reino también afirma que responderá a cualquier acción con una más grande, y que la economía del reino tiene un rol influyente y vital en la economía global”, aseguraron en un comunicado desde la agencia estatal SPA.

 

“No existe prensa independiente”

Según la ONG Reporteros Sin Fronteras, Arabia Saudí se ubica en el puesto 169 de 180 países en la calificación mundial de libertad de prensa elaborada en 2018. La desaparición de Khashoggi pone sobre la mesa la delicada situación que atraviesa el periodismo en ese país, que ostenta niveles descomunales de persecución.

Así mismo, el informe revela que “no existen medios de comunicación libres” ni “se tolera que existan partidos políticos, sindicatos ni organizaciones de defensa de los derechos humanos realmente independientes”. No obstante, la prensa ciudadana que puede manifestarse a través de internet, es perseguida judicialmente hasta lograr penas carcelarias amparadas en leyes contra el terrorismo y la cibercriminalidad, indican desde la ONG.

18 octubre, 2018

Sobre el Autor

Sebastian Mangini