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Bolsonaro, un terremoto sobre el sistema político

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El terremoto Jair Bolsonaro se hizo sentir con toda su fuerza para exponer y cristalizar la crisis más profunda del sistema político desde el retorno democrático en Brasil. Los 46 puntos obtenidos en la primera vuelta electoral reflejan el malestar social reinante en el gigante latinoamericano y da inicio a un proceso sin precedentes, cuyas características iremos conociendo con el tiempo, gane o no la segunda vuelta del 28 de octubre.

El excapitán del Ejército humilló al histórico PSDB de Fernando Henrique Cardoso que obtuvo cuatro por ciento de apoyo, generó la caída estrepitosa de los escaños del MDB de Michel Temer, retiró definitivamente a Marina Silva de la política nacional y ubicó al Partido de los Trabajadores como el único espacio que, disminuido y golpeado, se ofrece como alternativa al avance de la ultraderecha.

´La gobernación de solo un Estado fue ganado por el partido de Bolsonaro´ Click To Tweet

 

El partido de Lula sentó bases en el Nordeste, su histórico territorio, y demostró que luego del impeachment a Dilma Rousseff y la detención de Lula, hay aún un tercio del electorado que lo elige como opción.

Por eso, los 29 puntos conseguidos por Fernando Haddad terminan siendo relativamente positivos, si vemos el cataclismo sufrido por las fuerzas políticas tradicionales. El congreso quedó atomizado, donde la bancada más grande (la del PT) cuenta con 57 bancas, es decir, el 11 por ciento del total de diputados, el Senado sin mayorías absolutas y gobernaciones repartidas según regiones en donde solo un Estado fue ganado por el partido de Bolsonaro.

´Quien eligió a Bolsonaro, lo hizo motivado por un fuerte escepticismo, enojo y decepción´ Click To Tweet

 

La tarea del PT para la segunda vuelta será titánica a la hora revertir el resultado. Haddad pidió construir una “unidad generosa con los brasileños demócratas” y brindó señales de acercamiento para sus adversarios del primer turno. 

La pregunta es si este espaldarazo de 49 millones de votos a la ultraderecha podrá ubicar a los 26 millones que optaron por otros candidatos, a los 10 millones de votos en blanco y a los 30 millones de abstenciones de la vereda contraria a Bolsonaro. ¿Qué voto útil es más fuerte en sentir social de Brasil? ¿Evitar que vuelva la corrupción del PT o darle todo el poder a un hombre que desprecia las instituciones democráticas y, por sobre todas las cosas, aplicará un modelo que puede hacer estallar a Brasil por los aires? Este parece ser el dilema que deberá resolverse de acá al 28 de octubre.

Ya no se trata solo de pensar qué estrategia se adoptará para la campaña, si se construye un perfil propio de Haddad o si se modera o radicaliza para enfrentar a Bolsonaro. Ni siquiera el debate de fondo es si el PT puede ganar la elección, sino más bien de cómo se reconstruye la política para hacer frente a lo que viene. Hablamos de la posibilidad de un presidente o, en el mejor de los casos la principal fuerza opositora, que construiría una alianza estratégica con Estados Unidos, Israel, militares retirados y la Iglesia Universal del Reino de Dios, un combo que mezcla liberalismo económico con conservadurismo político y violencia a niveles insospechados. Desde ya que tendrá impacto regional en la crisis con Venezuela, en la articulación militar con Estados Unidos a través de los ejercicios navales Unitas, que significa “unidad” en latín, se ejecutan en el marco del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR) que está siendo reeditado y tiene como integrantes a Argentina, Brasil, Canadá, Costa Rica, Ecuador, Honduras, México, Panamá, Honduras, Reino Unido, República Dominicana y EEUU. 

Quien eligió a Bolsonaro como alternativa, lo hizo motivado por un fuerte escepticismo, enojo y decepción con los partidos políticos que estuvieron inmersos en el escándalo de la Operación Lava Jato. No se trata de creer o no, ni mucho menos de enojarse o indignarse con lo que sucedió, sino comprender qué es lo que sucede cuando un sistema político colapsa.

Hay que tener cuidado cuando en nombre del combate contra la corrupción se naturalizan alianzas de poder que terminan engendrando fenómenos como Bolsonaro, pero también es tarea de las fuerzas progresistas entender que construir una nueva mayoría significa no cerrarse en un núcleo duro de apoyo que termina siendo una minoría intensa enamorada de sí misma y que lo que está en juego es mucho más complejo que sus diferencias personales. Mientras tanto hay que sujetarse fuerte para enfrentar el aluvión.

8 octubre, 2018

Sobre el Autor

Augusto Taglioni

Director de Resumen del Sur, periodista. Mar del Plata