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Protestas en Rusia contra la suba de la edad jubilatoria

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Por Noelia Pérez Rivaben.

La ley jubilatoria vigente en Rusia actualmente permite a los hombres retirarse a partir de los 60 años y las mujeres a partir de los 55 años. Esta ley, que data de la época soviética, ha tenido ciertas iniciativas de modificación desde la década de los 90 pero nunca contó con el apoyo de la sociedad ni con el de Vladímir Putin, quien dijo en repetidas oportunidades que “bajo su gestión nunca se aprobaría semejante medida”.

Aparentemente, los tiempos han cambiado y el mandatario ruso ya no afirma lo mismo con tanta vehemencia. El 19 de julio, en pleno Mundial de Fútbol, la Duma aceptó tratar un proyecto de reforma de ley. De acuerdo con este proyecto inicial, la edad jubilatoria para los hombres se elevaría a los 65 años y para las mujeres a los 63 años.

 

El rechazo

El proyecto tuvo un claro rechazo entre la sociedad rusa. Uno de los voceros en contra de la suba de la edad jubilatoria es Alexei Navalnii, un abogado que se hizo conocido hace unos años por sus posteos en un blog, en los cuales denunciaba abiertamente los negociados del gobierno. A principios de agosto, Navalnii publicó un video en su canal de Youtube en el cuál explica cómo la suba de la edad jubilatoria es una nueva estafa del presidente y sus secuaces.

Según esta teoría, la nueva edad jubilatoria es la misma que la esperanza de vida promedio en Rusia, con lo cual se espera que los ciudadanos aporten al estado hasta el fin de sus días para el gobierno quedarse con su dinero. Además de esta denuncia, Navalnii convocó a los rusos a salir a la calle a manifestarse el día 9 de septiembre, fecha establecida para las elecciones regionales y federales. El pliego de reivindicaciones exigía el congelamiento de la edad jubilatoria, explicaciones respecto al gasto del fondo jubilatorio, la renuncia de todos los políticos que apoyaron el proyecto y  disculpas públicas del mismísimo Putin por haber engañado a la población todos estos años.

 

El contraataque

La estrategia del presidente ruso para contener esta situación tuvo dos frentes: apresar a Navalnii y anunciar por televisión abierta una serie de medidas “suavizadoras”. Las reformas a la reforma de la ley jubilatoria consisten en aumentar la edad en igual cantidad de años para hombres y mujeres, es decir, los hombres podrán retirarse a partir de los 65 años y las mujeres a partir de los 60 años. Además, se permitirán jubilaciones anticipadas para madres de más de 3 hijos, trabajadores rurales y de sectores de alto riesgo. Si bien esta “suavización” fue muy halagada por miembros del gobierno, no tuvo el impacto esperado en la sociedad quien, efectivamente, el domingo pasado salió a la calle a manifestarse.

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Las manifestaciones

Ahora bien, en la cuna de los Soviets las marchas ya no son lo que fueron a principios de S. XX.  De acuerdo con la legislación rusa, para llevar a cabo una manifestación (entendida como la reunión de más de 3 personas en un lugar público con pancartas reivindicatorias) es necesario contar con la autorización del municipio. De hecho, el arresto de Navalnii se justifica legalmente por haber organizado una protesta ilegal en enero de este año. La detención se realizó el 17 de agosto (7 meses después del evento que se le imputa) y por un periodo de 30 días, una condena rarísima en cuanto a plazos y que, casualmente, le impediría participar en la concentración convocada para el 9 de septiembre.

Pese a esta actitud preventiva del Kremlin, hubo manifestaciones multitudinarias en todas las ciudades grandes de Rusia. La gente comenzó a reunirse incluso antes de la hora preestablecida. Algunos de ellos llevaban carteles  con los slogans “vamos a morir en el trabajo” y “queremos llegar vivos a la jubilación”. También se dejaron oír cánticos como “vergüenza” y “Rusia sin Putin”. Muchos manifestantes fueron detenidos. Si bien es difícil saber la cantidad exacta, ya que los medios oficialistas se llamaron al silencio, medios alternativos especularon con una cifra aproximada a los 1000 detenidos, quienes en su mayoría fueron liberados en los días siguientes.

 

El balance

¿Puede la reforma de la ley jubilatoria mellar el poder del gobierno y de Putin? Difícilmente. Si bien hay algunas consultoras que hablan de una caída del 40% en la popularidad del primer mandatario ruso, Putin fue reelecto en marzo de este año y es muy poco probable que se vaya anticipadamente del cargo. La presión social no es suficiente y tampoco existe una oposición fuerte y dispuesta a reemplazarlo.

Asimismo, es interesante tener presente las dos armas que le han permitido a Putin mantenerse en el poder todos estos años: el recuerdo de la década de 90 y la idea de que todo el mundo está en contra de Rusia. La primera década post-soviética fue traumática para los rusos (y para todos los miembros de la ex-Unión Soviética). Gran parte del electorado putinista basa su voto en este recuerdo y en el miedo a vivir nuevamente una época parecida.

A su vez, los medios oficialistas se encargan de bombardear a los ciudadanos con noticias que alimentan la idea de la “rusofobia”. Sirva como ejemplo la acusación a Google de interferencia en las elecciones por publicitar la convocatoria de Navalni durante los días de veda electoral. Paradójicamente, las sanciones impuestas a Rusia por el caso Skripal le van como anillo al dedo al gobierno para fortalecerse en su propio país.

 

Recomendamos leer los artículos:

– “La reforma de la ley jubilatoria en Rusia”

– “Sanciones de EEUU a Rusia”

20 septiembre, 2018

Sobre el Autor

Redacción Resumen del Sur