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¿Cómo se preparó Rusia para el Mundial de Fútbol 2018?

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Por Noelia Pérez Rivaben (*)

Los grandes eventos deportivos convocan a una enorme cantidad de gente y requieren de una gran movilización de recursos, inversiones de capital, construcción de infraestructura, planificación, logística y organización. Detrás de estas competencias siempre hay un complejo entramado político que establece objetivos concretos respecto a lo que se quiere mostrar y lo que se quiere dejar oculto debajo de la alfombra.

La elección de Rusia como sede del Mundial del Fútbol 2018 fue resuelta por la FIFA a fines de 2010. Desde ese momento hasta la inauguración misma del Mundial, una serie de situaciones han puesto en duda la viabilidad del evento en el país euroasiático. ¿Cuáles han sido los momentos deportivos más tensos entre Rusia y el resto del mundo en los últimos 8 años? ¿Y cuáles son los objetivos de Rusia para este Mundial de Fútbol?

Putin enciende la antorcha olímpica en los Juegos de Sochi 2014.

Putin enciende la antorcha olímpica en los Juegos de Sochi 2014.

Juegos Olímpicos de Invierno en Sochi (7 – 22 de febrero de 2014)

Rusia fue la organizadora de los Juegos Olímpicos de Invierno en la ciudad de Sochi. Un año antes, en junio de 2013, se había aprobado por decreto presidencial una Ley en contra de la Propaganda Homosexual, que condenaba con multas y penas de cárcel a cualquier tipo de conducta dirigida a menores de edad que promovieran las relaciones sexuales “no tradicionales”.  Esta medida fue muy criticada en los foros internacionales en contra de la discriminación y a favor de la diversidad. Figuras icónicas del movimiento LGTB, como Madonna, Lady Gaga y Elton John, se proclamaron abiertamente en contra. Se realizaron manifestaciones frente a las embajadas de la Federación Rusa en varios países, incluida la Argentina. En un intento de boicot económico, muchos bares gays dejaron de comprar Stolichnaya y Russki Standard, dos de las marcas rusas de vodka más importantes.

¿qué mejor oportunidad para demostrar que la Cortina de Hierro ha caído y que Rusia está abierta al mundo? Click To Tweet

 

En este contexto, los medios de comunicación occidentales pusieron en duda la viabilidad de los Juegos Olímpicos de Sochi de febrero de 2014. Algunos atletas se rehusaron a participar al sentir que su seguridad física estaba directamente amenazada. Otros decidieron utilizar su visibilidad deportiva para demostrar su oposición a la nueva ley rusa, como Emma Green, quien pintó sus uñas con los colores de la bandera LGTB. Elena Isinbáieva, destacada atleta rusa en salto con garrocha, fue consultada al respecto y respondió que “es una falta de respecto para nuestro país, es una falta de respeto para nuestros ciudadanos, porque nosotros somos rusos. Tal vez seamos distintos a los europeos y a otras personas de otras partes, nosotros tenemos nuestras leyes y todos tienen que cumplirlas”. Esta y otras declaraciones polémicas (véase el link al final del artículo) fueron duramente criticadas, motivo por el cual Isinbáieva luego aclaró que su opinión no se había entendido porque “el inglés no es su idioma nativo”.

Finalmente, los Juegos Olímpicos se desarrollaron entre muchas críticas, pero sin inconvenientes trascendentales como se vaticinaba desde la prensa occidental. Es interesante observar que dentro de Rusia la ley tuvo, y sigue teniendo, mucho apoyo por parte de la sociedad civil. Las pocas quejas que se dejaron oír en contra de la realización de los JJOO no estaban relacionadas con la discriminación, sino en contra de la inversión de dinero en estadios olímpicos en medio de una crisis económica. Dicha crisis, vale decir, había sido parcialmente provocada por las sanciones económicas de la Unión Europea a Rusia como consecuencia de su intervención en la Crisis de Ucrania de fines de 2013.

Juegos Olímpicos en Río de Janeiro (5 – 21 de agosto de 2016)

Yelena Isinbayeva junto a Vladimir Putin luego de ser descalificada por el COI para los Juegos de Río 2016.

Yelena Isinbayeva junto a Vladimir Putin luego de ser descalificada por el COI para los Juegos de Río 2016.

Rusia fue el centro de la polémica nuevamente. Dos meses antes del inicio de los Juegos Olímpicos se hizo público el Informe McLaren, en el cual se denunciaba que el gobierno ruso había manipulado las muestras de dopaje para encubrir los resultados positivos de sus atletas. En consecuencia, se les prohibió a los deportistas rusos participar de futuras competencias internacionales.

Las quejas del lado ruso no tardaron en hacerse oír. En una estrategia que ya se ha convertido en moneda corriente, se adjudicaron todas las acusaciones a un intento por parte de los países occidentales de boicotear a Rusia. El mismo Vladímir Putin afirmó que “es extraño señalar sólo a deportistas rusos por dopaje. Porque mire lo que pasa en otros países. Los deportistas usan esteroides y dan positivo en las pruebas de dopaje todo el tiempo. Pero nadie es suspendido. Yo relaciono todo esto con la política”. Cabe destacar que en un primer momento el COI (Comité Olímpico Internacional) permitió la participación de los atletas rusos siempre y cuando compitieran con bandera neutral. Esto significa que la penalización no iba a dirigida a quienes habían participado del dopaje, sino a la participación de Rusia en tanto nación. Visto desde este ángulo, las declaraciones de Putin no parecen tan paranoicas.

Luego de dos meses de intensa discusión, el COI retiró el veto a la participación rusa, relegando la decisión a las federaciones de los respectivos deportes. Como consecuencia de esta decisión, Rusia participó con una delegación de 282 deportistas de los 389 atletas clasificados originalmente por el Comité Olímpico Ruso.

Detrás de estas competencias siempre hay un complejo entramado político Click To Tweet

 

Los objetivos de Rusia para este Mundial de Fútbol 2018

Esta pregunta no tiene una única respuesta. Desde un punto de vista económico, como decíamos al principio, los eventos deportivos implican una gran inversión de capital, empleo de mano de obra, dinero circulante. En el caso de Rusia, además, permitiría la reutilización (y la justificación, quizás) de los recursos movilizados para Sochi 2014.

Desde un punto de vista social/cultural, a diferencia de los Juegos Olímpicos de Invierno, que afectan a un contingente limitado de países que participan en estas disciplinas, un Mundial de Fútbol representa una llegada masiva de visitantes de todas partes del mundo: ¿qué mejor oportunidad para demostrar que efectivamente la Cortina de Hierro ha caído y que Rusia está abierta al mundo? ¿Qué mejor oportunidad para tirar abajo los estereotipos que se difunden sobre los rusos desde la prensa europea y estadounidense?

Un último dato importante: el 18 de marzo de este año se celebraron las elecciones presidenciales en Rusia. La expectativa del aumento de empleo y el interés de los rusos de mostrarse al mundo pueden o no haber influido en la votación. Lo cierto es que Vladímir Putin fue reelecto con el 80% de los votos y seguirá hasta 2024 a la cabeza de Rusia, como lo viene haciendo desde 1999.

 

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Recomendaciones:

Declaraciones de Elena Isinbáieva sobre la homosexualidad en Rusia (en inglés)

Ícaro (Bryan Fogel, 2017) – documental que aborda la temática del dopaje en el deporte (Disponible en Netflix)

 

 

(*) Noelia Pérez Rivaben es profesora de Historia y traductora ruso-español.

27 junio, 2018

Sobre el Autor

Redacción Resumen del Sur