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Jorge Arguello: “Estamos en un mundo en transición”

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Jorge Arguello tiene una larga trayectoria política y académica. Ocupó diferentes cargos públicos y fue Alto Representante ante las Naciones Unidas entre 2008 y 2011. También trabajó como Embajador en Estados Unidos de 2011 a 2013 y en Portugal de 2013 a 2015. Actualmente es presidente del a Fundación Embajada Abierta, un espacio de producción, seguimiento y análisis de la política internacional y participa activamente en el debate público vinculados con la geopolítica. Recientemente escribió el libro “¿Quién gobierna el mundo?” y conversó con Resumen del Sur sobre los temas más importantes de la realidad mundial.

 

¿Quién gobierna el mundo?

Yo he crecido en un mundo que definió un sistema de reglas y un mecanismo de toma decisiones a nivel global. Esto fue después de la Segunda Guerra Mundial, cuando se crean la ONU, El Consejo de Seguridad, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial,  y cuando se inicia el proceso de lo que terminó siendo la Organización Mundial del Comercio. Reglas, procedimientos. Estas instituciones de la posguerra han entrado en crisis hace rato y están desbordadas por las demandas de la realidad. Entonces, cuando estamos en las vísperas de una posible guerra comercial, recordemos que las guerras comerciales han desatado las guerras mundiales. Ni la Asamblea General de las Naciones Unidas es el ámbito para poder resolverla, ni la OMC que se reunió en Argentina a fines del año pasado y no fue capaz de sacar una declaración conjunta porque no hubo consenso. Mucho menos el FMI, aunque que para nosotros (por Argentina) hoy sea tapa de los diarios, ni el resto de las instituciones de Breeton Woods.

´Cuando se reúne el #G20, el #G7 tiene todo acordado previamente´ Click To Tweet

 

Yo creo que estamos en un mundo en transición. Venimos de un orden viejo que, mal o bien, fue el que rigió desde la posguerra a estos años. No sabemos a dónde va a desembocar este mundo en transición y en el medio aparece una herramienta como el G20 que no es una institución, es un proceso, un acuerdo entre 20 actores que no eligió nadie pero se reconocen recíprocamente y representan juntos el 85 % del PBI Mundial. Sumados expresan el 75 % de la población mundial y las 2/3 partes de lo que se comercia en el planeta. Esto le da la legitimidad del poder. No tienen más legitimidad que esa. Están ahí porque aparecieron y tuvieron la voluntad política de estar. De todas formas no creo que duren mucho porque el G20 expresa esta etapa de transición. Venimos de algunas certezas y por delante solo tenemos incertezas.

 

Teniendo en cuenta que estamos en una etapa de transición y que el proyecto global que impulsaron Barack Obama y la Unión Europea está en crisis, ¿Qué capacidad tienen las económicas emergentes para darle una carácter distinto al orden mundial?

Todo el mundo habla de “G”. G20, G33 o el G2. Algunos autores sostienen que el mundo de hoy no está representado ni siquiera por el G193 que sería la suma de todos los países que están reconocidos por las Naciones Unidas, sino que estamos en presencia de un G2 con dos únicos actores con capacidad de ordenar al conjunto que son EEUU  y China. Pero hay otro autor, Ian Bremmer, que viene diciendo que estamos en un “G0”, porque ya no hay un país que pueda imponerle las condiciones y las reglas del juego al resto. Si bien fueron varios los países aliados que construyeron la victoria de la SGM, fue uno el que se destacó: EEUU. Ya no hay un jugador planetario con esa capacidad, dice Bremmer. Por lo tanto estamos en presencia del G0, que encajaría en esta incertidumbre que decíamos al principio respecto de hacia dónde vamos.

´América Latina no figura en el mapa de prioridades de la Casa Blanca´ Click To Tweet

 

En el libro que escribí (“¿Quién gobierna el mundo?”) arranco con una anécdota personal de noviembre de 2008, cuando se realizó la primera reunión de Jefes de Estado del G20, porque las reuniones de Ministerios de Finanzas y Cancilleres existen desde 1999, pero claro, el G20 en ese entonces era una herramienta nacida de la crisis y pergeñada para darle respuestas a esas crisis que eran normalmente periféricas. En el 2008 la crisis estalla en el centro, en el norte y en Manhattan con el colapso del Lehman Brothers y las hipotecas subprime. En ese momento estaba trabajando como Embajador ante la ONU en Nueva York, y la situación hizo que George Bush decida que el G20 tal como lo conocíamos no era suficiente, que había que levantar el nivel y por lo tanto, convoca a la primera reunión de Jefes de Estado y Gobierno para la segunda quincena de ese año. Fueron todos a Washington, y hay que destacar que a partir de esa primera reunión en 2008, los Jefes de Estado del G20 se reunieron más de una vez todos los años. Cuando vuelvo dos días después al trabajo diario en la ONU, se armó una discusión bárbara de muchos embajadores de diferentes países que preguntaron porqué en Washington se reunió el G20 si en Nueva York está el G192 (aún no se había creado Sudán del Sur) que es la expresión más exacta de la realidad geopolítica. Si restamos 192 menos 20 nos quedan 172, la cantidad de países que si no pataleaban por lo menos se preguntaban porqué estaban afuera. Esta es una radiografía que nos muestra el nivel de desconcierto e insuficiencia que tiene viejo orden mundial. La realidad parió esto del G20 y ahora habrá que esperar y ver.

´Los principales organismos de Bretton Woods están desbordados y cuestionados´ Click To Tweet

 

 

El G20 desde el año pasado ha dejado de funcionar por unanimidad. Podemos decir que después de Hamburgo estamos frente a un G19+1, porque en algunas de las decisiones de fondo Estados Unidos se diferenció del resto de los países y hay una gran incertidumbre respecto de lo que será el documento final de la cumbre que se realizará en noviembre en Buenos Aires. Están confirmadas las presencias de los 20 Jefes de Estado, pero no hay ningún pre-acuerdo. Los borradores están recién empezando a ser redactados y en el mientras tanto la realidad sigue jugando y Donald Trump sigue tomando decisiones y rompiendo viejos consensos que eran considerados esenciales. Este es el mundo que nos está tocando vivir en estos días.

 

¿Qué va a pasar en este nuevo orden mundial con los organismos económicos?

Todo esto será reformulado. Los principales organismos de Bretton Woods están desbordados y cuestionados. Nadie espera que la realidad del comercio se ordene a partir de esta arquitectura financiera. Forman parte del agotado sistema del que venimos hablando. Están vivas, tienen dinero e influyen. Claro, la decisión del gobierno argentino de acudir al FMI ha sido para ostentar la solidez que todavía ostenta ante el resto de los actores y poder avanzar en la convocatoria en inversiones foráneas, habrá que ver como termina.

 

En el transitar de una institucionalidad global a otra, ¿cómo se inserta América Latina en la relación con los principales actores internacionales?

La salida de este laberinto tiene que ver con la reconfiguración del G7 en este G20. El G7 son las principales economías del mundo y se empieza a formar en la década del 70 cuando Richard Nixon saca al dólar del patrón oro y comienza la crisis petrolera provocada por los países árabes. Así se forma el G4 con EEUU, Reino Unido, Alemania Occidental y Francia, a los que se le suman luego Japón, Italia y Canadá. Ellos son responsables de la creación del G20 en 1999 cuando decidieron abrir la mesa a las economías emergentes que cumplieran el requisito de ser sistémicamente relevante, es decir que puedan influir en sus contextos. Por América Latina ingresan tres países (Brasil, México y Argentina) que efectivamente tienen ese impacto e influyen en sus geografías, pero por África ingresa un solo país (Sudáfrica) y han pasado décadas y sigue habiendo un solo país.

´Venimos de algunas certezas y por delante solo tenemos incertezas´ Click To Tweet

 

Entonces, dentro del G20 hay dos categorías de jugadores: por un lado los que podemos llamar “Rule makers” -los que hacen las reglas o los que mandan- y por otro lado están los “Rule takers” -los que acatan las reglas-  ¿Por qué se divide así? Por una cuestión de poder. Los países del G7 no solo expresan a 7 de las economías más desarrolladas, sino que además actúan de manera coordinada. Cuando se reúne el G20, el G7 tiene todo acordado previamente. Cuando se reúne el G20, el resto del mundo no tiene nada acordado previamente. Ni siquiera América Latina ha sido capaz de sentarse a la mesa del G20 con una agenda de intereses comunes y prioridades consensuadas; y esto dificulta todo. Por ahí creo que pasa el desafío, que jugadores como India, China, Sudáfrica, Brasil o México, que tienen una capacidad de influencia por su población, capacidad de producción por transferencia tecnológica y su inserción en el comercio global, puedan consensuar un agente, ya que tienen una injerencia muy superior a la que tenían hace 10 o 20 años. Eso es lo que nos puede dar algunas de las pistas para salir del laberinto.

 

¿Cuál cree que es la prioridad que le da la administración Trump a América Latina?

América Latina no figura en el mapa de prioridades de la Casa Blanca. Ni la Casa Blanca de (Donald) Trump, ni la de (Barack) Obama, ni la de (Bill) Clinton. Nosotros estamos y somos parte de una realidad que tal vez es exagerado calificar como patio trasero, pero las prioridades a la hora de diseñar la política externa o comercial de Estados Unidos no se detiene mucho en América Latina. Tal vez con la única excepción de México, por su pertenencia al Nafta (que está por ser revisado por iniciativa del presidente Trump). Yo creo que Trump ha venido a provocar la reformulación de todo. Es la expresión de este tiempo que cambia. Roosevelt fue el que esbozó la política del “gran garrote” que planteaba “habla suavemente y usa un gran garrote y así llegarás lejos”. Nosotros con Trump podríamos decir: “habla a los gritos, lleva un gran garrote y así llegarás lejos”.

 

25 mayo, 2018

Sobre el Autor

Augusto Taglioni

Director de Resumen del Sur, periodista. Mar del Plata