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¿Están locos estos italianos?

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Por Juan Elman

Desencanto con la política tradicional. Una izquierda que no hace pie. Discursos del miedo vacíos de ideas. Territorios divididos y enfrentados. Indignación. Europa en un frasco de galletitas.

¿Qué les pasa a estos italianos? ¿Acaso se volvieron locos?

Es llamativo el desconcierto y la sorpresa que despertaron las últimas elecciones en Italia cuando se las compara con su campaña previa.

Durante meses titulares de Italia y de Europa, de acá y de otros pagos, alertaron sobre la buena posición en las encuestas que gozaban el Movimiento 5 Estrellas y la Liga. Anti-establishment, anti-sistema, populistas o como quieran llamarlos. Elija su propia aventura. Actas de defunción se emitieron de antemano a la socialdemocracia italiana. La Unión Europea sobreactuó preocupación mientras nominó a un viejo conocido al papel de salvador. Cuando se presentaron los programas de los candidatos, no fueron pocos los que advirtieron la falta de ideas y soluciones. Algunos diagnosticaron la vuelta del fascismo, otros prefirieron hablar de una campaña cooptada por el miedo y la xenofobia. Los politólogos se agarraban la cabeza, preguntándose por el tipo de gobierno a emerger. Cundía el pánico.

Y sin embargo el domingo a la noche, cuando los primeros resultados y proyecciones comenzaron a llegar, la incertidumbre y el caos volvieron a adueñarse de Europa. Como para no perder la costumbre.

La mitad de los italianos votó por los “partidos del mal”. 5 Estrellas, fruto del esfuerzo individual del comediante Beppe Grillo, movilizó a jóvenes y desempleados para convertirse en el partido más votado. La Liga, filial de la extrema derecha europea en Italia, destronó al partido de Berlusconi de la coalición que presentan hace años. Ahora el Cavaliere, quizás por primera vez en su vida, está pensando más en una jubilación que en el poder. Mateo Renzi, que ya renunció al liderazgo socialdemócrata, sufrió su segundo fracaso político en menos de un año. Mientras tanto sus colegas alemanes respiran: al menos ellos superaron el 20%. Los ejecutivos de Bruselas ahora rezan para que la tercera economía más grande de la Unión siga pasando desapercibida.

El país más ingobernable de todos ahora es más ingobernable que nunca. Italia no solo no tiene gobierno ni horizonte: nadie puede descartar la posibilidad de que 5 Estrellas y La Liga formen una coalición. Para evitar este escenario, un gobierno en minoría o la repetición de elecciones -sin garantías de algo mejor- los partidos tradicionales deberán ceder. Italia está partida en dos: el Sur, el más golpeado por la crisis, es de 5 Estrellas; el Norte le pertenece a la derecha.

La economía italiana todavía no ha vuelto a las cifras de crecimiento previas a las crisis del 2008. Será la economía europea que menos crezca este año. Integra el podio de los países con las tasas de desempleo más altas de la región, que escala a más del doble entre los jóvenes. Su deuda pública supera a su PBI y la crisis de su sistema bancario provoca fiebre entre los economistas de la Unión Europea. Quizás anticipando el desenlace electoral, ninguno de los aspirantes a gobernar el país propuso soluciones reales al problema italiano. El problema, entonces, solo amenaza con hacerse más grande.

Los jóvenes seguirán desesperados por conseguir un empleo. Los inmigrantes, que llegan al país más por su facilidad geográfica que por su bonanza económica, no lograrán encontrar un lugar en una sociedad que les apunta con el dedo a medida que el problema se agranda. El resto seguirá en estado de indignación.

La Unión Europea, que hace años margina a Italia de su agenda, hará todo lo posible para que el país siga donde está: en el olvido.

Y después los locos son los italianos.

 

10 abril, 2018

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Redacción Resumen del Sur