Destacados, Opinion

México y Colombia: las ventanas del progresismo latinoamericano

alatina

¿Estamos ante un cambio de ciclo histórico en América Latina? Algunos dicen que la derrota del progresismo en Argentina, la destitución de Dilma Rousseff en Brasil y el divorcio entre Lenín Moreno y Rafael Correa en Ecuador ratificarían la versión del fin de ciclo de la izquierda. Sin embargo, aún es apresurada la sentencia. No hay que olvidar que en los próximos meses afrontaremos diferentes procesos electorales.

Todas las miradas están puestas en lo que pasará en Brasil. El factor clave es la suerte que correrá el expresidente Luiz Inazio Lula Da Silva, que empezará a definirse cuando el Supremo Tribunal Federal se expida sobre su situación judicial. Pero hay dos escenarios electorales que hay que seguir con detenimiento.

Se trata de Colombia y México. Dos países gobernados hace décadas por la derecha, que registran datos alarmantes de desaparecidos y desplazados y  que parecen tener dos opciones de carácter progresista en el horizonte.

 

Colombia: La vida después del proceso de paz

petro

Gustavo Petro, exalcalde de Bogotá.

El caso colombiano está marcado por la vigencia de números dramáticos, producto de una guerra civil de 50 años entre las FARC y el Estado. La cifra que arroja el Instituto Nacional de Medicina Legal indica que hasta 2017 se encontraban 84.642 personas desaparecidas, de la cuales más de 25.000 están relacionados con el conflicto armado. Según el Estado, a través de la Unidad de Víctimas, hay 12 crímenes prevalentes en las denuncias vinculada con el enfrentamiento interno: desplazamiento forzado, homicidio, mutilaciones por minas, secuestro, tortura, reclutamiento de menores, despojo de tierras, agresión sexual, amenazas y atentados, desaparición forzada y robo de bienes.

Colombia es el país con mayor cantidad de desplazados en el mundo, incluso por sobre Siria. Solo en 2016 hubo 171.ooo personas que tuvieron que abandonar sus hogares, cifra que se suma a los 7,2 millones de desplazados y la ubica en los más alto del triste ranking*.

Esta situación hizo que durante cinco décadas, el sistema político colombiano discutiera la forma de abordar el problema de la guerrilla, oscilando entre la mano dura y el diálogo según las diferentes etapas históricas. Afortunadamente, y a pesar de la derrota inesperada en el plebiscito, el último tramo del gobierno de Juan Manuel Santos avanzó en el proceso de paz logrando el desarme e incorporación a las FARC a la vida civil y política. Esta movida contó con el apoyo de una enorme cantidad de países de todo el mundo, pero también con la resistencia de una derecha intransigente y anacrónica sustentada en algunos sectores de clase media provenientes de los centros urbanos. Principalmente se trata de personas que vieron la guerra por televisión.

´La gran pregunta es si podrá realizarse un proceso electoral transparente´ Click To Tweet

Si bien aún falta continuar el diálogo con el Ejercito de Liberación Nacional y siempre existe el miedo a que algo eche por la borda años intensos de negociación, parece difícil volver a fojas cero. Difícil, pero no imposible. Por lo menos así lo ve la derecha que encarna el expresidente y senador, Alvaro Uribe.

De esta manera se presenta el escenario electoral en Colombia. Por un lado con Ivan Duque como candidato del uribismo y por el otro, el exalcalde de Bogotá, Gustavo Petro,  como representante de un progresismo que se define como “humanista”. Petro es un hombre de izquierda moderada que busca despegarse la izquierda radical (digamos bolivariana) a la que la derecha fustiga a diario. Hablar de izquierda en Colombia es,  para el sentido común del hombre de a pie, hablar de guerrilla y sectores históricamente al margen del sistema democrático. Estos sectores progresistas buscan diferenciarse y a la vez esquivar las acusaciones de “castro-chavistas”, con las que suele machacar el sector de Uribe. Es por ello que el candidato de “Colombia Humana” califica a Nicolás Maduro como dictador, pero reivindica el liderazgo de Hugo Chávez.

Petro hace equilibrio y se muestra moderado pero programático, abordando aquello que el conflicto armado ocultó durante mucho tiempo y que tiene que ver con las necesidades insatisfechas de los colombianos. Como la falta de servicios públicos, especialmente en aquellos sectores que estuvieron ocupados por la guerrilla. Propone discutir lo que el sistema político no quiso discutir. Problemas estructurales como el desempleo o la propiedad de la tierra son parte de plataforma de Colombia Humana. Petro sabe a qué se enfrenta. Los padeció en su gestión como alcalde cuando conspiraron para destituirlo y lograron inhabilitarlo. Hoy, encabeza las encuestas y la gran pregunta es si, ante una posible victoria de la izquierda, podrá realizarse un proceso electoral transparente.

Manuel López Obrador, ¿La tercera será la vencida?

mlo

Si bien hay quienes plantean que Manuel López Obrador no es realmente de izquierda y su espacio Morena es más bien un progresismo nacionalista burócrata que no podrá cambiar nada importante, es importante mencionar que en el debate público López Obrador discute ni más ni menos que la necesidad que hay en México de construir algo parecido a un Estado. México ostenta el tenebroso número de 34.000 desaparecidos en los últimos diez años, según los datos difundido por  el Registro Nacional de Datos de Personas Extraviadas o Desaparecidas (RNPED). En el informe con corte al 31 de diciembre del 2016, se registraron 29.485 desapariciones y entre el 1 de enero y el 31 de julio del 2017 se reportaron 2.403. Uno de cada cuatro desaparecidos en México tiene entre 15 y 24 años y al  31 de enero de 2018, había 34 mil 268 mexicanos desaparecidos, de los cuales 9 mil 404 son jóvenes, es decir, el 27.4 por ciento.

A este panorama debemos agregarle las ejecuciones. Muchas de ellas vinculadas con el poder territoritoral de los grupos narco que directamente se apoderan de la conducción de los Estados dejando sin capacidad de maniobra a la política.

´La llegada de Donald Trump a la Casa Rosada puede ser clave para las chances de Lopez Obrador´ Click To Tweet

¿Será esta terrible coyuntura la que le pueda permitir a la izquierda llegar al gobierno? Sí… en parte. Pobreza, desempleo y corrupción también son puntos claves en la apatía generada en la sociedad que se agrava con otra circunstancia ineludible: Donald Trump.

La llegada del magnate neoyorquino a la Casa Blanca puede ser estratégica para las chances de Lopez Obrador. El actual presidente Peña Nieto no supo lidiar con la prepotencia del empresario norteamericano y el PAN prácticamente no gravita en la discusión. Así, el discurso nacionalista de Morena puede aumentar la representatividad en sectores que consideran que México necesita una reacción ante el atropello de su poderoso vecino.

La incógnita gira en torno a si un gobierno de izquierda en México podrá prescindir de la dependencia comercial con Estados Unidos para reforzar un vínculo más orientado al sur. Cabe destacar que México concentra más del 80% del volumen de su intercambio con la primer potencia mundial. El problema de México es que Estados Unidos propone una relación más desigual de la que ya tienen y eso obliga al futuro gobierno mexicano a pensar un plan B.

Trump, la corrupción estructural, las bandas narcos y los parapoliciales parecen demasiado para un país que no resolvió cuestiones básicas como el empleo. Si bien el desempleo no es de los más altos de la región, tienen salarios muy bajos: 4 de cada 10 trabajadores inscriptos el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), ganan sólo 4 mil 800 pesos.

En este marco, Lopez Obrador, siguiendo los pasos de Lula, se presentará por tercera vez como candidato a la presidencia. ¿Será la vencida?

El debate sobre el fin de ciclo

Lo que arbitrariamente denominamos “izquierdas regionales” tiene dinámica propia. Por eso, hablar de fin de ciclo es equivocado. No es casualidad que países como México y Colombia puedan tener experiencias progresistas en un contexto de crisis de representativa y ante un sistema de partidos tradicionales que no logran ofrecer soluciones a problemas históricamente postergados. La Patria es Grande, pero a veces es importante parcelarla para entenderla de mejor forma. En México y Colombia lo que está en crisis es un sistema político fuertemente corrompido.

´El progresismo puede entusiasmarse con la consolidación de Evo y las apariciones de Petro y… Click To Tweet

En Argentina probable la derecha sea re-electa. En Paraguay hay chances para la alianza de centro-izquierda. En Venezuela seguirá el chavismo. México y Colombia pintan un escenario favorable para la izquierda. En Chile volvió la derecha y en Perú un presidente liberal fue destituido. ¿Esto significa que hay un fin de ciclo de la izquierda que emergió la década pasada? ¿O es un fin de ciclo para la derecha, que gobierna Perú, México y Colombia? Ni una cosa ni la otra- Lo que sí vemos con fuerza es que de la misma manera que el liberalismo ve en Mauricio Macri y Sebastián Piñera dos referentes de la derecha regional, el progresismo puede entusiasmarse con la consolidación de Evo Morales en Bolivia y las apariciones de Gustavo Petro y Manuel Lopez Obrador.

Las fuerzas políticas, progresistas o liberales, emergen en contextos particulares y no siempre de la misma forma. En algunos casos a partir de estallidos sociales por el agotamiento del modelo neoliberal, en otros hubo transiciones ordenadas o directamente continuidades.

La región está en constante disputa en torno a un modelo de orden global no exento de tensiones.  Lo que sí podemos decir es que aquello que Rafael Correa denominó “izquierda vegetariana” (en referencia a Lula y el “Pepe” Mujica) es factible que ocupe la centralidad de la futura izquierda. Suponiendo el mejor escenario para el progresismo (un retorno de Lula al poder, una derrota colorada en Paraguay, triunfos de Petro y López Obrador en Colombia y México y la continuidad del Frente Amplio en Uruguay) estaríamos hablando de una izquierda moderada e institucionalista. Uno cree, reivindicando el proceso boliviano, pero tomando distancia del venezolano; sustentada en combatir las desigualdades, pero también la corrupción y el autoritarismo (discursos que suele tomar la derecha). Como fuera, estaríamos en presencia de experiencias progresistas.

´La Patria es Grande, pero a veces es importante parcelarla para entenderla de mejor forma´ Click To Tweet

Serán meses fundamentales para terminar de ver el mapa político regional del tiempo que se viene. La izquierda de este siglo se reconstruyó sobre los restos de un modelo financiero que implosionó dejando afuera a millones de hombres y mujeres del sistema, pero con un perfil idéntico al de los nacionalismos democráticos del siglo XX tales como la izquierda peronista de la década del 70, la resistencia de la dictadura del PT brasileño o la lucha de los cocaleros de la década del 90 en Bolivia. Construir una opción del Siglo XXI sigue siendo un desafío, tanto del progresismo como de la derecha.

*Datos del Observatorio de Desplazamiento Interno del Consejo Noruego para los Refugiados y del Observatorio de Desplazamiento Interno (IDMC).

4 abril, 2018

Sobre el Autor

Augusto Taglioni

Director de Resumen del Sur, periodista. Mar del Plata