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¿Más ideológica que pragmática?

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Más ideológica y menos pragmática. Así se parece que se presenta el panorama para la izquierda brasileña que, ante la posibilidad de un nuevo gobierno del Partido de los Trabajadores, prepara un listado de asuntos pendientes de los gobiernos de Lula Da Silva y Dilma Rousseff.

Resulta interesante preguntase qué tipo de gobierno podría encarar Lula, en caso de no ser frenado por la justicia y ganar los comicios de octubre. Dos figuras relevantes del PT y de absoluta confianza del expresidente dijeron en diálogo con Resumen del Sur que hay cosas que serían distintas. Por ejemplo, la presidenta del PT, Gleisi Hoffmann, habló de “fortalecer las bases no partidarias y sumar a los partidos de izquierda que deben ser los principales compañeros en el proceso de un nuevo gobierno”. Al mismo tiempo planteó que son necesarias “reformas que quedaron pendientes como la regulación de los medios de comunicación (que son operados por la derecha responsable del golpe), una reforma tributaria que proteja a los más pobres y una reforma del sistema financiero”.

con el sistema actual, el poder parlamentario de partidos como el PMDB resulta estratégico Click To Tweet

 

Por su parte, el Jefe de la bancada de Diputados, Paulo Pimenta, en una reciente entrevista con este medio coincidió con Hoffmann en que un eventual gobierno petista “tiene que estar más enfocado en la participación y organización popular sin acuerdos con las elites políticas” .

Estas definiciones cambian sustancialmente la configuración de un gobierno que de 2003 a 2016 priorizó la alianza con el PMDB de Michel Temer y Eduardo Cunha y construyó un acuerdo de mutua conveniencia con la burguesía industrial-financiera de San Pablo. No obstante, es necesario remarcar que los dos gobiernos de Lula implementaron políticas sociales que modificaron estructuralmente la vida de los sectores más humildes de Brasil. Evidentemente, con un contexto económico favorable, el PMDB no vio contradicciones entre el crecimiento con inclusión social que sacó del fondo del océano a 40 millones de personas y el acuerdismo que llevaron adelante hasta que consideraron que el PT era un escollo para el desarrollo del país.

Dentro de las cosas pendientes del Partido de los Trabajadores aparece una que a mi entender es estratégica para pensar el futuro: la reforma política. “Hace falta una profunda reforma política que organice el sistema de partidos y que haga algunas transformaciones importantes en el sistema electoral. Por ejemplo, con la financiación pública de las campañas electorales y con la votación no tanto en el individuo como en la lista”, dijo en 2008 el entonces Ministro de Justicia de Lula, Tarso Genro en una entrevista con el diario El País de España, donde cuestionó la metodología de elección de candidatos y el exceso de “regionalización” que tienen los partidos políticos que hace que haya 28 fuerzas diferentes representadas en el Congreso Federal.

El PT sabe que en caso de volver las condiciones serán mucho más desfavorables Click To Tweet

Claro que con el sistema actual, la territorialidad y el poder parlamentario de partidos como el PMDB resultan estratégicos para conformar alianzas, ganar elecciones y gobernar. Los presidenciables del partido de Temer no superan el 1 por ciento de intención de voto, pero ostenta la mayoría de municipios y Estados junto al PSDB. Este es un valor que la partidocracia sabe poner en juego.

Los parlamentarios en Brasil son más territoriales que partidarios y negocian acuerdos en ese marco, tanto para ellos como para sus Estados. Es lo que en Brasil se conoce como “centrao”. El PT gobernó inmerso en esa lógica hasta la destitución de Rousseff y el actual gobierno de Temer gestiona aliados con el otro partido mayoritario en el Congreso. Es decir, el PMDB nunca necesitó de un líder carismático para mantenerse en la centralidad del poder desde el advenimiento de la democracia hasta hoy.

Por eso, un gobierno con sustento en las bases de izquierda sin una reforma política es prácticamente imposible. Por eso, es muy probable que lo primero que esté pensando Lula, después de salir de las asfixia judicial, es ingresar al Palacio de Planalto con una reforma de estas características bajo el brazo. Eso, siempre y cuando pueda configurar una coalición capaz de disputar con las elites políticas tradicionales.

El PT sabe que en caso de volver las condiciones serán mucho más desfavorables. No solo por la cuestión social que puede ser similar a la que heredó del gobierno de Cardoso en 2002, sino porque tendría desde el minuto cero la oposición de absolutamente todos los factores de poder de Brasil. Medios de comunicación poderosos, un poder económico insaciable y una partidocracia corrupta y con antecedentes antidemocráticos. Pensar en la movilización popular como base está bien como una declaración de principios y como parte de una necesidad de subsanar el error de burocratizar un partido de masas y descansar en los acuerdos superestrucutrales y la macroeconomía, pero solo con eso no alcanza.

un gobierno con sustento de izquierda sin una reforma política es prácticamente imposible Click To Tweet

Hablar de cómo será un nuevo gobierno del PT parece ciencia ficción, teniendo en cuenta que el contexto se torna cada vez más complejo y que los sectores que no quieren que Lula se presente como candidato ya no tienen reparos en mostrar sus cartas. De acá al 15 de agosto donde empezará a definirse, el panorama puede resultar eterno si tenemos en cuenta la vorágine actual de Brasil, pero también es central analizar qué no está en condiciones de volver a ceder el PT con el solo fin de ganar gobernabilidad.

¿Será una combinación entre ideología y pragmatismo? ¿Un “volver a las fuentes” con sentido programático?. Poder gobernar un país gigante y complejo sería una prueba de fuego para una coalición de partidos de izquierda que hoy solo cuenta con el carisma de su líder como elemento de unidad.

Como siempre, Brasil puede ser el principio de una reconfiguración del progresismo en toda la región.

26 febrero, 2018

Sobre el Autor

Augusto Taglioni

Director de Resumen del Sur, periodista. Mar del Plata