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Gira de Francisco: Chau Chile, hola Perú

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Finalizó el día de ayer la visita del Papa Francisco a Chile y se abre la última etapa del viaje andino del Sumo Pontífice en Perú. En horas de la tarde arribó al Grupo Aéreo n°8 del Callao en Lima y se dirigió al descanso en la nunciatura apostólica luego del saludo protocolar con el presidente de peruano Pedro Pablo Kuczynzki, funcionarios políticos y miembros del episcopado.

Lo aguarda al Papa  una agenda apretada que tendrá como de costumbre, saludo a las autoridades políticas, reuniones con el episcopado, con la Compañía de Jesús, con religiosos y jovenes, y algunas visitas particulares. La primera de estas visitas será el viernes 19 en Puerto Maldonado, localidad del sureste peruano que es considerada la puerta de la Amazonía. Allí se espera que el Papa haga una fuerte referencia a la cuestión medioambiental y, como ya lo hizo en Temuco (Chile), a la dignidad y respeto hacia los pueblos originarios. Luego participará de un recorrido por la Casa de niños “El principito”, haciendo nuevo hincapié en el cuidado de la niñez, cuestión que también fue abordada en el primer discurso en Chile, en el Palacio de la Moneda, donde el Santo Padre pidió perdón “con dolor y vergüenza” por los abusos cometidos por miembros de la jerarquía eclesiástica.

El día sábado, el Papa argentino viajará a la ciudad costera de Trujillo donde celebrará oficios religiosos y recibirá comisiones de representantes de la iglesia peruana. La expectiva de participación de la feligresía en los actos públicos es mayor que en Chile, pues Perú aún tiene porcentajes de fieles católicos por encima de la media latinoamericana (según estudios de Latinobarómetro, el 74% en el país se considera católico) y un elevado porcentaje de aprobación de la figura papal, aunque esto se reduce considerando la legitimación de la Iglesia como institución. En Perú también pesa un proceso de reducción del elemento tradicional religioso ligado a la cristiandad, considerando la última visita del papa Juan Pablo II en 1988. No está ajeno tampoco este país de escándalos ligados a los abusos sexuales, el más resonante es el de la institución Sodalicio de Vida Cristiana que fue enviada a intervenir hace no más de una semana por el Vaticano.

En ambos países, las jerarquías católicas no se han desplegado frente a esta problemática con los protocolos que dispuso el Estado Vaticano de “tolerancia cero” ante este tipo de denuncias que prevé investigación interna y disposición a la justicia de los acusados. Los episcopados de sendos países andinos cuentan con una tradición conservadora ligadas a las élites locales, aunque también esas mismas iglesias presentan testimonios de fuerte compromiso social, como en Chile lo fue Mons Alvear y el beato Alberto Hurtado y en Perú existe una gran zona de misión con los originarios.

Se espera que Francisco haga una mención al necesario compromiso de los fieles católicos y sus pastores con las realidades de mayor marginación, de pobreza y denuncie las desigualdades sociales que se profundizan en países como los que está visitando, donde temas como migraciones y trata de personas son solo algunos de los más acuciantes.

Tanto Chile como Perú atraviesan crisis políticas profundas de representación política y procesos visagra entre los mandatarios presidenciales. En Chile fue evidente el gesto frío del pontífice al presidente electo Sebastián Piñera, con quién intercambiaron obsequios casi sin mirarse. Más allá de la opción protocolar por no dar lugar a una reunión privada se interpreta que la línea política de endurecimiento con la cuestión mapuche y los intereses empresariales del nuevo presidente están en abierto conflicto con los pedidos del obispo de Roma. En Perú, Kuczynzki, juega a lograr un enfriamiento de las tensiones políticas provocadas por el otorgamiento del indulto al ex presidente Alberto Fujimori (de 79 años), que cuple condena por delitos de lesa humanidad, que pactó a cambio de los votos que necesitaba para mantenerse en el poder luego que el Congreso lo juzgue por su vinculación al caso Odebrecht.

La locomotora “Francisco” sigue su marcha, y como bien mencionó el Rector de la Universidad Católica Argentina, Mons. Víctor Manuel Fernández, “es probable que Francisco no sea el hombre más poderoso del mundo pero sí el más influyente”. No es posible que ni los episcopados locales ni la sociedad política de los países o regiones que visita queden indiferentes ante su paso y potente discurso que no cesa de llamar a la unidad, a la concordia y a la resolución de conflictos por medio del diálogo y mirando sobre todo a los intereses de quienes habitan las periferias humanas, como a él gusta nombrar.

19 enero, 2018

Sobre el Autor

Facundo Barrionuevo

Prof. de Filosofía y Ccias. de la Educación.