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Algunos apuntes sobre el referéndum catalán

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Catalunya, triomfant,

tornarà a ser rica i plena!

Endarrera aquesta gent

tan ufana i tan superba!*

(Primera estrofa del Himno Catalán)

 

Por Maximiliano Camarda**

 

Existe una tendencia en gran parte de los estados nacionales de que los territorios de mayor peso económico tengan como estandarte la  independencia del resto “menos afortunado”. En las últimas décadas, en Europa florecieron distintas expresiones de esta tendencia.  Si a esto le agregamos la existencia de una lengua, distintas prácticas culturales, elementos políticos externos e internos y una crisis económica, podemos preguntarnos: ¿puede eso bastar para que se lleve a cabo la separación?

¿Cuándo dio inicio el conflicto catalán? ¿Cuáles fueron sus causas? ¿Por qué estalla ahora? Estas preguntas, y muchas más, forman parte de los interrogantes que nos hacemos los espectadores lejanos de ese territorio. Realizar un derrotero histórico de la conformación de la nación catalana o de los motivos por los cuales gran parte de esa sociedad construye una identidad a partir de la oposición con lo español es una tarea controvertida y de largo aliento. Algunas líneas en ese sentido podrían ir en torno a las vicisitudes del Principado de Cataluña: la implementación de la nova planta a principios del siglo XVIII por parte de los Borbones y cómo fueron los franceses que ocuparon esos territorios a partir de 1808 los que observaron particularidades que diferenciaban a esa población de la del resto de los reinos de España. Lo cierto es que en las últimas dos centurias se produjeron períodos de expansión y de retracción del independentismo catalán.

En los últimos años se produjo una aceleración de los procesos de tensión entre el estado español y el catalán. Hay que buscar una respuesta allí donde se entrecruza la maquinaria electoral del Partido Popular, que recoge gran parte de sus votos a partir de tener una actitud confrontativa con los Movimientos Independentistas Catalán y Vasco, con quien no existe posibilidad de diálogo, sino que utiliza todas las herramientas disponibles para incrementar el conflicto, con la desigualdad en cuanto a la contribución impositiva de Cataluña con el resto de las comunidades, siendo mucho más visible a partir del desarrollo de una crisis económica como la que comenzó en el 2008.

Foto: Reuters

Foto: Reuters

En el 2003 se produjo el Pacto del Tinell, que dio inicio al gobierno tripartito del PSC, el ERC y el ICV-EUiA y que es el inicio del proceso de reforma del Estatut. A fines del 2005 se terminó el nuevo estatuto, y tras su aprobación el Partido Popular presentó un recurso de inconstitucionalidad ante el Tribunal Constitucional. Este fue el origen de un largo proceso de confrontación entre los distintos gobiernos comunales, junto a un gran apoyo popular, y el Partido Popular junto al Tribunal Constitucional, el cual siempre fue de constitución conservadora.  Uno de los ejes que les dio legitimidad a la persecución conservadora fue que los ítems en disputa habían sido aprobados para otros estatutos de comunidades de España. Otro elemento fue la mutación de las fuerzas políticas en torno a este proceso, la aparición de nuevos partidos y la escalada de conflictividad, lo que provocó que la negativa a que los propios habitantes de un territorio puedan dar forma a una “constitución provincial” llevara a la consolidación de la idea de independencia.

En la última década se produjo un proceso de transformaciones en la política española. Como decíamos, la aparición de nuevos partidos políticos y dirigentes puso en jaque, entre otras cuestiones, al bipartidismo y al independentismo catalán más “tibio”. En las principales ciudades españolas gobiernan coaliciones de partidos de izquierda con intendentes provenientes de distintos espacios de la sociedad civil. Un ejemplo de ello es Barcelona, que es gobernada por Ada Colau, la principal representante de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca.

Entrelazado a las transformaciones políticas, se produjo desde el 2008 la mayor crisis económica desde de 1930, cuyo resultado fue una gran concentración de la riqueza, flexibilización laboral, desocupación y endeudamiento público.

La crisis económica y política española en su conjunto permitió el florecimiento de procesos latentes con mayor o menor desarrollo: nuevos partidos, movimientos sociales y mayor participación política de la población. En Cataluña se vinculó también al nacionalismo, desde antaño presente, pero en las sombras producto de las profundas heridas del franquismo, el  despegue económico y la pertenencia a Europa. Hoy, la mayoría de los que participan en la vida política no vivieron el franquismo, no se divisa un mejor futuro que el pasado reciente y el proceso de integración europea está en tensión.

Lo que pasará con el referendum y el proceso de independencia catalana en el corto plazo es incierto. Pero, como dijo Salvador Allende en su famoso discurso de despedida “la historia la hacen los pueblos”, y el catalán se encuentra perfilado hacia la separación política de España. Es un proceso que, probablemente, dure algunos años, pero será difícil de revertir.

 

* Cataluña, triunfante, ¡volverá a ser rica y plena! ¡Atrás esta gente tan ufana y tan soberbia!

**Maximiliano Camarda es Dr. en Historia

30 septiembre, 2017

Sobre el Autor

Redacción Resumen del Sur