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La Cuestión Malvinas: historia y actualidad

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Las islas Malvinas, Georgias y Sándwich del Sur son un conjunto de islas ubicadas en el Mar Argentino, en el océano Atlántico Sur.

Con creación del Virreinato del Rio de La Plata, en 1776, las islas pasaron a depender administrativamente de él. Tras proclamar su independencia en 1816, Argentina asume la soberanía de las islas como un legado del Virreinato, debido a que los límites de los nuevos territorios independientes se basaban en los límites administrativos de las potencias coloniales.

El 3 de enero de 1833 (luego de que el Gobernador Luis Vernet se encargue de fomentar el desarrollo de las Islas) se producen desembarcos británicos y logran ser conquistadas.

Inmediatamente posterior a la invasión, se estableció un patrón de reclamos diplomáticos argentinos que se sucederían hasta la actualidad. Desde la conquista británica en adelante, Argentina reclamaría la validez de su soberanía sobre las islas basándose en que los límites territoriales tomados de la antigua administración colonial la vuelven propia.

Sin embargo, para el 2 de abril de 1982 -con la dictadura cívico militar Argentina al mando de los destinos del país- se intentó lanzar un “plan de recuperación” de las Islas, ocupándolas militarmente. El Reino Unido respondió inmediatamente enviando tropas, dando lugar al desarrollo de la “Guerra de Malvinas”. En pocos días el gobierno de Margaret Tatcher, para ese entonces en decadencia, logra obtener apoyo de ciertas naciones del mundo y retomar el control de las Islas.

Desde ese entonces, el reclamo por la soberanía de las Islas Malvinas ha adquirido distintos matices. Si bien durante algunos gobiernos como el de Ricardo Alfonsín el reclamo ha adquirido cierta relevancia, es con la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner cuando el reclamo por la soberanía de las islas volvió a ser un eje central en la agenda de la política argentina.

Con la asunción a la presidencia de Mauricio Macri y el nombramiento de Susana Malcorra como Ministra de Relaciones Exteriores -y el giro ideológico que ello implicó- el reclamo ha parecido alivianarse perdiendo protagonismo en la lista de los intereses prioritarios del Estado Argentino, aparentando un cierto dejo por el tema en cuestión. Es así que ambas administraciones han sido profundamente cuestionadas en relación a su labor por la lucha de la soberanía de las Islas Malvinas.

El año 2016 comenzó con una gran noticia respecto a las islas: dos empresas petroleras descubrieron en ellas un importante yacimiento petrolífero de clase mundial, estimando que la cuenca tendría un potencial de casi mil millones de barriles para ser extraídos. Sin embargo estos hallazgos se encuentran en el área de litigio entre Argentina y Reino Unido (por esta razón el gobierno de Cristina Kirchner había señalado como ilegal las exploraciones en dicha zona).

A partir de esta situación, la Canciller Malcorra intentó impulsar un acuerdo con el gobierno del Reino Unido para conseguir un vuelo mensual más hacia las islas. A cambio, cedía en las sanciones a las empresas que exploten la plataforma petrolera y los recursos pesqueros del archipiélago. Por supuesto que dicho tratado se opone a lo establecido por la resolución 31/49 de la Asamblea General de las Naciones Unidas, en la que “la República Argentina insta al Reino Unido a que se abstenga de desarrollar actos unilaterales en el área en disputa, en particular los relacionados con la exploración y explotación de recursos naturales renovables y no renovables”.

No obstante, otro episodio controvertido acontecía a poco tiempo. Cuando el Presidente Macri realizó su primer discurso ante la Asamblea General de la ONU, cruzó palabras con la Primer Ministra Británica Theresa May. El jefe de Estado manifestó que la Ministra May acordó dialogar sobre la soberanía de las Islas, lo cual implicaba un cambio en la postura histórica del Reino Unido –ya que siempre ha cerrado sus puertas al diálogo-. Como era de esperar, se trató de un mal entendido que Malcorra tuvo que aclarar, desmintiendo al propio Presidente de la Nación.

También durante el año pasado, la Canciller Malcorra, mientras visitaba un campo de refugiados en el Líbano manifestó que las Islas Malvinas no son más “el tema principal” en la relación entre Buenos Aires y Londres. En declaraciones al diario Financial Times, consideró que en la gestión de la ex presidenta Cristina Kirchner se “sobreenfocó” en el tema, y sostuvo que “las relaciones bilaterales con frecuencia son buenas en un 80% y malas en un 20%. Queda claro que ese 20% tiene que ver con las Malvinas y las órdenes del presidente Macri son concentrarse en el 80%.”

Éstos, entre otros aconteceres han sido prueba suficiente de que, para la gestión que actualmente conduce las riendas del Estado Argentino, la disputa por la soberanía de las Islas no sólo se extenderá, sino que tenderá a ser negociada en la búsqueda de buenas relaciones bilaterales a la espera de inversiones económicas que probablemente nunca se hagan manifiestas. Empero, el tema es cuestión no trata de formalismos y expresiones de deseo. Más bien, como alguna vez Ernesto Sábato manifestó: “esta es la lucha de un imperio contra un pueblo entero”.

29 enero, 2017

Sobre el Autor

Camilo Capellano

Estudiante de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales. Universidad Católica de La Plata