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La USAID en el marco de las nuevas formas de injerencia norteamericana en América Latina

Nota Usaid

Si tuviéramos que realizar una breve cronología de los últimos sucesos políticos que gravitaron con gran fuerza para re-direccionar políticamente a América Latina, debiéramos mencionar la elección de Mauricio Macri como Presidente de la Nación Argentina en Noviembre de 2015, la victoria electoral de la oposición venezolana en las elecciones legislativas de diciembre del mismo año, la derrota electoral del MAS en Bolivia en el referéndum constitucional de Febrero de 2016 y el ilegítimo proceso de juicio político contra Dilma Rousseff en Brasil, hoy gobernado por Michel Temer. Con diferente impacto según la magnitud de cada suceso y la particularidad de cada situación, todos estos hechos nos plantean una nueva realidad en la correlación de fuerzas en América Latina y escenarios futuros diametralmente opuestos a los que se venían sucediendo durante la última década y media.

Como en política no existen casualidades ni situaciones enteramente azarosas, cabe afirmar que esta multiplicidad de hechos políticos se producen en el marco de un mundo en transición hacia un orden de carácter multipolar y obedecen a una disputa geopolítica entre lo que podríamos denominar el bloque occidental liderado por Estados Unidos y los bloques de poder emergentes como Rusia y China. Disputa que se produce en diferentes escenarios y bajo diversas modalidades, pero que revela una puja de poder e intereses intrínseca al curso de la historia mundial. Uno de los escenarios de dicha disputa es América Latina, región que en los últimos años y a partir de la confluencia de gobiernos que se asumieron en oposición al Consenso de Washington, había impulsado un rico proceso de crecimiento económico, inclusión social e integración soberana.

A partir de este marco contextual, el objetivo del siguiente artículo será describir las nuevas formas de injerencia norteamericana en nuestra región, prestando especial atención al rol que ha jugado históricamente y en la coyuntura inmediata la quizá, a juicio de quien suscribe, no tan conocida Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID – United States Agency For International Development). En un acto de honestidad intelectual y explicitación de subjetividad, se aclara en la oración previa que se parte de concebir que Estados Unidos ha intervenido en los asuntos internos de los países latinoamericanos a lo largo de la historia y que el sustento teórico de tal accionar se remonte, quizá, al siglo XIX con la Doctrina Monroe de “América para los americanos”.

La política exterior de Estados Unidos

Para comprender cómo opera una agencia como la USAID, es necesario inscribir a la misma dentro de un marco mayor que la determina y le moldea sus directrices estratégicas: la mismísima política exterior de Estados Unidos. Política exterior que tiene como su órgano de gobierno fundamental al Departamento de Estado, el cual tiene en la actualidad como su máxima autoridad a John Kerry, quien sucedió en 2013 a la actual pre-candidata a presidente por el Partido Demócrata Hillary Clinton. Como cualquier Estado-Nación, la política definida por el Departamento de Estado sigue sus carriles institucionales a través de las diversas embajadas que tiene la potencia del norte en los diferentes países del mundo. Sin entrar en profundidad en la compleja red gubernamental norteamericana y los factores de poder no necesariamente gubernamentales, resulta esclarecedor agregar que el Pentágono se erige como la institución de carácter militar que gravita e incide con gran fuerza en la política exterior de Estados Unidos.

A estas dos facetas de carácter político y militar que tienen por ejemplo, entre sus tantos objetivos, defender los intereses de las empresas norteamericanas en el extranjero, se suman una serie de organizaciones y agencias que intervienen directamente en la sociedad civil y que, obviamente, lo hacen siguiendo los lineamientos políticos del Departamento de Estado. Entre ellas se destaca la denominada USAID.

 

Nacimiento de la USAID y rol en América Latina

La USAID fue creada por una orden ejecutiva del ex presidente norteamericano J. F. Kennedy en 1961, luego de que el mandatario reconociera que hacía falta “una oficina que se encargara de administrar la ayuda a países extranjeros para promover el desarrollo social y económico”. Junto con la Alianza para el Progreso y el Plan Marshall (éste último implementado en los años previos), la USAID fue creada en un contexto de Guerra Fría, es decir, en el período histórico que se extendió desde el fin de la Segunda Guerra Mundial en 1945 hasta la caída del muro de Berlín a comienzos de la década del ’90 y que tuvo como rasgo principal a la confrontación de dos bloques de poder antagónicos, el bloque capitalista liderado por Estados Unidos, y el bloque comunista liderado por la ex Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. Sin lugar a dudas, la USAID nació con el objetivo de potenciar la influencia de Estados Unidos en el exterior en el marco de una disputa geopolítica y su esencia sigue siendo esa, aunque apele a discursos con pinceladas democráticas y de lucha por el bien común que bien sabemos la historia se encarga de demostrar su falsedad. Por ello, es que el “ADN” de la USAID y el alcance de sus acciones hay que ubicarlos en el mapa político global en general y de América Latina en particular, teniendo en cuenta que la misma opera a través de lo que podríamos denominar como ONGs.

No merece pasar desapercibido este último punto. Es fundamental dado que revela el modus operandi de la agencia norteamericana y la forma que elige para encubrir sus operaciones. En una recomendable nota de Agosto de 2014 publicada por el diario Página 12 y de autoría de Oscar Laborde, el dirigente político revela como Mark Feierstein (actual Director para Asuntos del Hemisferio Occidental en el Consejo de Seguridad Nacional de EE.UU., responsable de planificar la reciente gira de Obama por Cuba y Argentina, y Administrador Asociado y Administrador adjunto para América Latina y el Caribe de la USAID entre 2010 y 2015) había asegurado en el año 2012 que Washington prioriza el apoyo a fuerzas opositoras que “están luchando por los derechos humanos y la democracia” en Cuba, Venezuela, Bolivia, Ecuador y Nicaragua, y que entrega fondos a sectores antigubernamentales radicados en dichos países.

Si bien su rol no se limita sólo a operar en contra de gobiernos incómodos para el Departamento de Estado, sino que también se encarga de “apoyar” y apuntalar a aquellos leales al capital norteamericano (Colombia podría ser un ejemplo de notable presencia de la USAID), se prestará especial atención a continuación a los conflictos que ha tenido la mencionada agencia con los gobiernos de Bolivia y Ecuador, al rol que jugó en el fallido golpe a Hugo Chávez en el año 2002 en Venezuela y a identificar a sus aliados en Argentina.

  • Bolivia: El 1 de mayo del 2013 el presidente Evo Morales determinó la expulsión de la USAID de Bolivia, acusada por supuesta conspiración contra el Gobierno a través de los proyectos de ayuda que implementaba en diferentes regiones. El primer mandatario boliviano mencionó en su discurso desde la Plaza de Armas de La Paz: “Hemos decidido expulsar a USAID de Bolivia, se va USAID de Bolivia” acusando a la organización de conspirar contra el gobierno. A través de esta organización, Bolivia recibía anualmente alrededor de 40 millones de dólares para programas de salud, medio ambiente y desarrollo económico, que se desplegaban a municipios de Los Yungas de La Paz y el Chapare en Cochabamba, entre otros.
  • Ecuador: Aquí la USAID trabajaba estrechamente con Fundamedios, una organización que supuestamente vigila la situación de la libertad de expresión, pero que en realidad actúa en contra de las políticas del gobierno del presidente Rafael Correa. Esta ONG, en principio negó sus vínculos con la USAID pero finalmente lo reconoció. Fue el ex embajador de Estados Unidos en Quito, Adam Namm, quien reveló que Fundamedios recibía 300 mil dólares al año para sus programas de “fortalecimiento de la democracia”. En el año 2014, la USAID se despidió de Ecuador. No obstante, y dada la magnitud del reciente terremoto acaecido en el país andino, la USAID se ha hecho presente nuevamente con ayudas a las víctimas del desastre natural.
  • Venezuela: Documentos gubernamentales desclasificados muestran que la USAID jugó un papel central en el financiamiento y el trabajo con quienes orquestaron el efímero golpe de Estado contra Hugo Chávez en el 2002. Un contratista clave para la USAID en ese esfuerzo fue el Development Alternatives Incorporated (DAI). Otro dato revelador de la injerencia norteamericana en el país bolivariano lo constituye el cable diplomático 3356 proveniente de la embajada de Estados Unidos en Caracas y revelado por Wikileaks, el cual planteaba los siguientes puntos de la estrategia política a implementar con posterioridad al frustrado golpe de 2002: 1)Fortalecimiento de las Instituciones Democráticas, 2) Penetración de la Base Política de Chávez, 3)Dividir al chavismo, 4)Protección de los negocios vitales de EE.UU., y 5) Aislamiento de Chávez a nivel internacional. Hay que agregar también que muchos de los miles de cables procedentes de la Embajada de EE.UU. en Caracas que han sido puestos a disposición por Wikileaks describen una comunicación regular y una coordinación planificada con los líderes de la oposición venezolana.

Para finalizar resulta importante afirmar que si tuviéramos que señalar a los amigos de la USAID en Argentina tendríamos que hacer referencia a la Fundación Libertad, instalada en la ciudad de Rosario (capital del agro) desde 1988. Un dato que grafica la articulación de los círculos políticos y académicos de la derecha regional que responden directamente al Departamento de Estado lo constituye el hecho de que en Marzo del año 2008, dicha fundación organizó el Seminario Internacional “Los desafíos de América Latina: entre las falencias institucionales y las oportunidades de desarrollo”. En este evento pudieron tenderse la mano personajes como el escritor pronorteamericano Mario Vargas Llosa, López Murphy y Carlos Pagni. Fue en este marco también que el actual Presidente Mauricio Macri, por entonces Jefe de Gobierno porteño, homenajearía al conservador ex presidente español José María Aznar.

Puede observarse de este modo que la USAID es parte de una estructura de poder aun mayor que se articula en torno a órganos de poder como la Central de Inteligencia Americana (CIA) y la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) y es, a la vez, matriz de otras agencias como Freedom House o el Instituto Republicano Internacional cuya razón de ser es contribuir al dominio imperial norteamericano y a la defensa irrestricta de sus intereses históricos y permanentes. Estas afirmaciones, que por cierto expresan una subjetividad determinada, son también la descripción de una estructura de poder que incide en la realidad cotidiana de los pueblos al sur del Río Bravo y que nos interpelan como ciudadanos a pensar los mecanismos para construir autonomía respecto a poderes totalmente ajenos a nuestra realidad cotidiana.

 

7 junio, 2016

Sobre el Autor

Jesús Rodríguez

Licenciado en Relaciones Internacionales